Enfermedades Perros y gatos
Artrosis
También: osteoartritis · artritis degenerativa · enfermedad articular degenerativa · desgaste de las articulaciones
En la próxima consulta
La artrosis en sí no es una urgencia: es una cita programada, y cuanto antes mejor. Pero ve pronto si la cojera apareció de golpe, si no apoya nada la pata, si la articulación está caliente e hinchada o si hay fiebre: eso ya no suena a desgaste, suena a rotura, infección o algo distinto.
Qué se ve en casa
- Le cuesta levantarse después de dormir y mejora al andar un rato
- Cojea, sobre todo en frío o al día siguiente de un paseo largo
- Ya no sube al sillón, a la cama o al coche, o duda antes de hacerlo
- Se cansa antes en el paseo o se sienta a medio camino
- Se lame insistentemente una articulación
- En gatos: deja de saltar a sitios altos, hace pis fuera del arenero si tiene bordes altos, se acicala peor y el pelo se ve descuidado
- Está más arisco o se queja al tocarlo en cierta zona
A quién le pasa más
Perros mayores de siete años, pero también jóvenes con displasia o ligamento roto · Gatos de más de diez años: los estudios encuentran cambios articulares en la gran mayoría, aunque casi nunca se consulte por eso
Qué es
El cartílago que amortigua una articulación se desgasta, el hueso reacciona formando bordes nuevos y la articulación duele y se mueve peor. Es progresiva y no se revierte, pero se maneja, y se maneja bastante bien cuando se empieza pronto. Dos cosas que sorprenden a casi todo el mundo: no es solo cosa de perros viejos —muchos casos empiezan de jóvenes, sobre una displasia o una rotura de ligamento— y en gatos es muchísimo más frecuente de lo que se diagnostica, porque un gato con dolor no cojea: deja de saltar.
Cómo se confirma
Empieza por el examen físico: el veterinario mueve cada articulación, busca dolor, crujidos y pérdida de recorrido. Las radiografías confirman y muestran cuánto cambio hay, aunque conviene saber que radiografía y dolor no siempre van juntos: hay articulaciones feas en la placa que molestan poco, y al revés. En gatos el diagnóstico se apoya mucho en lo que cuenta la familia, porque un gato en consulta no muestra cojera; por eso valen oro los videos en casa. Se descartan otras causas de dolor con análisis según la edad.
Qué suele implicar el tratamiento
No hay un solo tratamiento, hay un paquete, y el orden importa. Lo primero y lo más eficaz no es un medicamento: es bajar el peso si sobra, porque menos kilos significan menos carga en cada paso. Después va el ejercicio adecuado —regular, moderado y diario, no el paseo largo del domingo— y la fisioterapia o la natación cuando hay acceso. Sobre eso se apoyan los antiinflamatorios específicos para perro o gato, que se dan por temporadas o de forma continua según el caso y siempre con controles de riñón e hígado. Hay además fármacos inyectables que actúan sobre el dolor articular, condroprotectores, ácidos grasos omega-3 y dietas formuladas para articulaciones. En casa cambian mucho las cosas pequeñas: rampas, camas firmes, tapetes antideslizantes y, para gatos, un arenero de bordes bajos. Ninguna dosis aquí: los antiinflamatorios humanos, en particular, son tóxicos para perros y gatos y no deben usarse nunca por cuenta propia.
Qué esperar
No se cura, pero se controla, y ese control puede durar años con buena calidad de vida. Lo que más determina el resultado es el peso y la constancia del ejercicio, más que el medicamento elegido. En gatos, el simple hecho de reconocerla y tratar el dolor suele cambiar de forma visible el ánimo y la actividad de un animal al que la familia daba por «viejo y tranquilo».
Por qué pasa
- Displasia de cadera o de codo
- Rotura del ligamento cruzado
- Luxación de rótula
- Fracturas o golpes antiguos que afectaron una articulación
- Sobrepeso, que acelera todo lo demás
- Edad y uso, sin ninguna enfermedad previa
Qué se puede prevenir
- Mantener el peso correcto toda la vida: es la medida que más retrasa la artrosis, con diferencia
- En cachorros de raza grande, alimento específico para crecimiento y no forzar el ejercicio mientras crecen
- Radiografías de cadera y codo en razas predispuestas antes de criar
- Operar a tiempo un ligamento roto o una rótula que se sale
- Ejercicio regular y moderado durante toda la vida, mejor diario que intenso en fin de semana
Cuánto cuesta atenderlo en México
Consulta con radiografías, de $1,200 a $2,800 MXN. Análisis previos y de control, de $700 a $1,500 MXN. Antiinflamatorio mensual, de $400 a $1,200 MXN según tamaño. Sesión de fisioterapia o hidroterapia, de $400 a $900 MXN. Alimento formulado para articulaciones, entre $900 y $2,000 MXN al mes en perros grandes.
Cuándo ir al veterinario
Programa la consulta en cuanto notes que le cuesta levantarse, que ya no sube donde subía o que cojea después del ejercicio. Ve pronto, sin esperar, si la cojera fue súbita, si no apoya la pata, si la articulación está caliente e hinchada o si hay fiebre.
¿Le puedo dar un antiinflamatorio humano?
No. El ibuprofeno, el naproxeno y el paracetamol causan úlceras, daño renal y, en gatos, el paracetamol es directamente letal en dosis pequeñas. Existen antiinflamatorios formulados para perro y para gato, y son otra cosa.
Mi gato no cojea, ¿entonces no tiene?
Puede tenerla igual. Los gatos no cojean casi nunca: dejan de saltar, eligen sitios más bajos, se acicalan peor y se vuelven menos sociables. Si tu gato ya no sube donde subía, eso es el síntoma.
¿Sirven los condroprotectores?
La evidencia es modesta y desigual: ayudan a algunos animales y a otros no se les nota. No sustituyen al control de peso ni al ejercicio, que es donde está el efecto grande.
¿Cuánto ejercicio debe hacer?
Regular y moderado, todos los días, mejor dos paseos cortos que uno largo. El patrón que más empeora las cosas es estar quieto toda la semana y hacer una excursión el domingo.