Vídeos para gatos y perros
Dos vídeos hechos a propósito para ojos que no son los tuyos: azul y amarillo, brillo constante, sin música ni ladridos. Uno está pensado para gatos y el otro para perros, y no se parecen — porque tampoco se parece lo que le llama la atención a cada uno.
Antes de nada: esto es un experimento nuestro
No es un estudio. No hay grupo de control, quien responde se elige a sí mismo, y no podemos comprobar ninguna respuesta. Los números de esta página son lo que nos cuentan los dueños, con todos los sesgos que eso arrastra.
Lo hacemos igual porque nadie ha reunido esos datos en México y nos da curiosidad. Publicaremos lo que salga, incluso si sale que a casi ninguna mascota le interesa. Si eso ocurre, también es una respuesta útil: te ahorra comprar suscripciones de «televisión para perros».
Para gatos: algo pequeño que se mueve
Movimiento pequeño, rápido y con pausas: es lo que llama la atención de un gato, porque se parece a una presa. Azul y amarillo son los dos colores que un gato distingue con seguridad.
Ponlo en una tele o en una pantalla grande, con poco volumen, y deja que tu mascota se acerque sola. Si se tensa, ladra, agacha las orejas o intenta esconderse, párenlo. Nadie tiene que mirar a la fuerza.
¿Tu mascota lo miró?
Para perros: algo grande que rueda despacio
Movimiento lento y continuo, sin sobresaltos. Azul y amarillo son los dos colores que un perro distingue con seguridad; el rojo y el verde se le mezclan en un tono apagado.
Ponlo en una tele o en una pantalla grande, con poco volumen, y deja que tu mascota se acerque sola. Si se tensa, ladra, agacha las orejas o intenta esconderse, párenlo. Nadie tiene que mirar a la fuerza.
¿Tu mascota lo miró?
Por qué son tan simples
Cada decisión del vídeo sale de cómo funciona el ojo del animal, no de lo que se ve bonito:
- Solo azul y amarillo. Perros y gatos son dicrómatas: el rojo y el verde se les mezclan en un tono apagado. Esos dos colores son los únicos que distinguen con seguridad. (detalle en perros, en gatos).
- Un solo objeto, grande o pequeño según la especie. El perro ve menos detalle que tú, así que lo pequeño se le pierde; el gato reacciona precisamente a lo pequeño, porque se parece a una presa.
- Brillo constante, sin destellos ni cortes. Lo medimos: entre dos fotogramas seguidos el brillo medio del vídeo no cambia ni un 0,03 %. Nada de parpadeo.
- 60 fotogramas por segundo. El límite en el que un ojo deja de ver parpadeo está en las personas cerca de 60 Hz y en perros y gatos entre 70 y 80. Por eso las teles antiguas les parpadeaban. Con pantallas de hoy el problema ya no existe.
- Sin sonido. A propósito: si el animal reacciona, queremos saber si fue por lo que vio. Un ruido de fondo haría imposible saberlo.
- Terminan parados, no huyendo. Algo que escapa y desaparece deja al animal activado. Estos acaban quietos.
Cómo ponerlo sin que nadie lo pase mal
- En una tele o pantalla grande, mejor que en un teléfono.
- Volumen bajo o sin sonido. Nada de subirlo para «llamar su atención».
- Que se acerque solo. No lo lleves ni lo sostengas frente a la pantalla.
- Que pueda irse cuando quiera. Ese es el punto.
- Párenlo si se tensa, ladra, agacha las orejas, se pone a dar vueltas o intenta esconderse.
- Ratos cortos. Los gatos se habitúan en pocas sesiones; los perros que miran la tele lo hacen de uno a cinco minutos seguidos.
¿Y esto para qué sirve?
Una pantalla es una forma de enriquecimiento ambiental: darle a un animal algo con lo que ocupar la cabeza. Es un campo con investigación seria detrás, sobre todo en refugios y zoológicos, y conviene decir dónde queda la pantalla dentro de él: no arriba.
Lo que mejor evidencia tiene en perros es el olfato y, en el terreno sonoro, la música clásica en perreras, que reduce ladridos y aumenta el descanso —aunque con habituación rápida. Lo visual va por detrás. En gatos de refugio, en cambio, las imágenes de presas sí captaron atención de forma clara.
Traducido: un vídeo es un extra, no un sustituto. Ni de un paseo, ni de una caña con plumas, ni de dos minutos tuyos.
Si te interesa el fondo del asunto: cómo ven los perros · cómo ven los gatos