Enfermedades Perros y gatos

Luxación de rótula

También: rótula luxada · luxación patelar · luxación de patela · rodilla que se sale · patella luxans

En la próxima consulta

El escenario típico es una cojera que va y viene, dura segundos y no parece dolerle: eso se anota para la siguiente consulta o revisión anual, sin correr. Cambia a atención el mismo día si la pata deja de apoyar por completo durante más de un día, si la rodilla se ve hinchada o caliente, si el animal llora al tocársela, o si todo empezó de golpe después de un atropellamiento, una caída o un golpe: ahí ya no se está viendo la luxación de siempre, sino una lesión aguda que puede incluir el ligamento cruzado o una fractura.

Por Equipo Mascotería (Dimitry y Paola) Publicado el Actualizado el

Material informativo, escrito a partir de manuales veterinarios y literatura publicada. No sustituye el diagnóstico de un veterinario y no incluye dosis ni pautas de tratamiento a propósito: eso lo indica quien puede revisar a tu animal. Cómo escribimos los textos de salud

Qué se ve en casa

  • Va caminando o corriendo normal y de pronto levanta una pata trasera, da tres o cuatro brincos con ella en el aire y vuelve a apoyar como si nada hubiera pasado
  • Estira la pata hacia atrás sacudiéndola, casi como un puntapié, y con ese movimiento se le acomoda sola
  • Se sienta de golpe a media carrera o a media caminata y tarda en volver a arrancar
  • En gatos casi no se ve cojera: lo que cambia es que deja de subirse al mueble alto de siempre, o baja del sillón de lado en vez de saltar
  • Camina con las patas de atrás muy juntas, medio agachado, o con las rodillas metidas hacia adentro
  • Se oye un chasquido o un tronido en la rodilla cuando la dobla
  • En los casos que llevan años, la pata de atrás se ve más flaca que la otra y el animal ya no quiere subir escaleras

A quién le pasa más

Abisinio · Akita · Bichón Maltés · Bosque de Noruega · Boston Terrier · Bulldog Francés · Bulldog Inglés · Caniche · Cavalier King Charles Spaniel · Chihuahueño · Devon Rex · Gran Danés · Jack Russell Terrier · Labrador Retriever · Lhasa Apso · Maine Coon · Papillon · Pekinés · Pomerania · Pug · San Bernardo · Shih Tzu · Siberiano · West Highland White Terrier · Yorkshire Terrier

cachorros y gatitos de 4 a 12 meses, cuando la forma de la pata ya terminó de definirse y aparecen los primeros brinquitos · perros adultos jóvenes: en un estudio de más de 200,000 perros en consulta general, la edad media al diagnóstico fue de alrededor de 4 años · perros pequeños de 5 a 8 años en la variante que se sale hacia afuera, que suele dar la cara más tarde · gatos de cualquier edad: en gatos con pedigrí se detecta muchas veces por casualidad en una revisión, porque el gato nunca cojeó de forma obvia

Qué es

La rótula es un huesito redondo que va montado sobre la rodilla y que debe correr dentro de un surco, como un riel, cada vez que el animal dobla y estira la pata. En la luxación de rótula ese hueso se sale del surco —casi siempre hacia adentro— porque el surco viene poco profundo, el fémur está algo curvo o el punto donde jala el tendón quedó corrido de lugar. No es que la rodilla se «disloque» por un golpe: en la gran mayoría de perros y gatos es una forma de armar la pata con la que nacieron y que se hace evidente conforme crecen. Se clasifica en cuatro grados, del 1 (se sale sólo si el veterinario la empuja y regresa sola) al 4 (está permanentemente fuera y no se puede acomodar).

Cómo se confirma

Se confirma con las manos: el veterinario palpa la rodilla con el animal despierto o ligeramente sedado, empuja la rótula hacia adentro y hacia afuera con la pata en distintas posiciones, y le pone un grado del 1 al 4 según qué tan fácil se sale y si regresa sola. Esa exploración es el diagnóstico; en gatos suele hacerse con sedación ligera porque tensan las patas. Las radiografías vienen después y sirven para otra cosa: medir qué tan torcido está el hueso, ver si ya hay artrosis y planear la cirugía, para lo cual se pide una placa de la rodilla y otra de todo el miembro, cadera incluida. En casos severos o cuando la deformidad del fémur es grande, algunos hospitales de referencia piden tomografía para calcular el corte de hueso antes de operar. Siempre hay que revisar el ligamento cruzado en la misma consulta: entre el 15 y el 20% de los perros con rótula luxada terminan rompiéndolo, y el tratamiento cambia por completo si están los dos problemas juntos.

Qué suele implicar el tratamiento

No hay un solo tratamiento: depende del grado y, sobre todo, de cuánto le está molestando. En grado 1 y en grado 2 sin cojera, lo normal es no operar y manejarlo: mantener al animal delgado —es lo único que el dueño controla y lo que más cambia el pronóstico—, ejercicio regular y de bajo impacto en vez de saltos y frenones bruscos, rehabilitación para fortalecer el cuádriceps, superficies no resbalosas en casa y antiinflamatorios recetados por el veterinario sólo en los días malos. En grado 2 con cojera que ya interfiere en la vida del animal, y en prácticamente todos los grados 3 y 4, la respuesta es quirúrgica, porque ninguna medicina vuelve a poner el hueso donde va. La cirugía combina varias maniobras en la misma sesión: profundizar el surco de la rodilla, mover el punto de anclaje del tendón sobre la tibia para realinear el jalón del músculo, ajustar los tejidos blandos que quedaron flojos de un lado y apretados del otro, y en las patas muy chuecas, cortar y reorientar el fémur. Después vienen entre uno y tres meses de actividad restringida y rehabilitación, que son parte del tratamiento y no un extra opcional. Lo que no sirve: acomodar la rótula en casa cada vez que se sale no arregla nada y puede lastimar; el reposo indefinido no corrige la anatomía; los suplementos de calcio no hacen nada por la rótula y en cachorros de raza grande hacen daño; los condroprotectores y el omega-3 pueden acompañar el manejo de la artrosis, pero no reacomodan el hueso ni evitan la cirugía. La complicación más frecuente de la operación es que la rótula se vuelva a salir, y es más probable en los grados altos.

Qué esperar

En perros y gatos con grados 1 y 2, el pronóstico es bueno y muchos viven toda su vida sin que la luxación les quite nada, con la condición de que se mantengan delgados y activos; una parte ni siquiera necesita tratamiento. En grados 3 y 4, casi todos cojean de forma constante y sí requieren cirugía; operados a tiempo y con la rehabilitación completa, la mayoría vuelve a usar la pata bien, aunque la rodilla ya no queda anatómicamente perfecta. La luxación no se quita con la edad y no se corrige sola: lo que sí pasa con los años es que la rodilla desalineada desarrolla artrosis, y esa artrosis es de por vida y se maneja, no se cura. No acorta la esperanza de vida. Los dos escenarios que empeoran el pronóstico son llegar tarde, con el cartílago ya desgastado, y que se sume una ruptura del ligamento cruzado.

Por qué pasa

  • Conformación heredada de la pata: surco de la rodilla poco profundo, fémur ligeramente curvo, tibia rotada hacia adentro y tuberosidad tibial corrida de sitio. Es la causa de la enorme mayoría de los casos
  • Herencia con varios genes involucrados: no se transmite como un interruptor de prendido y apagado, sino que se hereda la tendencia, y por eso aparece en camadas enteras de razas miniatura
  • Tamaño y peso: en el estudio inglés de consulta general, los perros que pesaban por debajo del promedio de su raza y sexo tuvieron más diagnósticos, lo que encaja con la sobrerrepresentación de las razas de bolsillo
  • Trauma directo sobre la cara externa de la rodilla, que rompe las estructuras que sostienen la rótula en su lugar. Es una minoría de los casos y suele ser de un solo lado y de aparición súbita
  • En gatos, laxitud de los ligamentos de la rodilla y surco troclear plano, con predisposición descrita en algunas razas
  • Como consecuencia de otro problema de la misma rodilla, sobre todo cuando ya hay artrosis o el ligamento cruzado está dañado

Qué se puede prevenir

  • No se previene en el animal que ya nació con ella: es un problema de forma de la pata, heredado. La prevención real ocurre una generación antes
  • Si vas a comprar un cachorro de raza miniatura, pide que las rodillas de ambos padres hayan sido revisadas y certificadas por un veterinario, y desconfía del criador que no sepa de qué le hablas. En Estados Unidos existe el registro de la OFA, que sólo emite certificado a partir de los 12 meses de edad
  • No criar con perros ni gatos que tengan cualquier grado de luxación, incluido el grado 1 sin síntomas: es la única medida que baja la frecuencia en la raza a la larga
  • Mantener al animal en su peso desde cachorro. El sobrepeso no causa la luxación, pero acelera el desgaste de una rodilla que ya está mal alineada y adelanta el día de la cirugía
  • Revisión de rodillas en la consulta anual, sobre todo en razas de riesgo: encontrarla en grado 1 o 2 y empezar a cuidar el peso y el ejercicio evita llegar al grado 3

Cuánto cuesta atenderlo en México

No existen tarifas públicas de cirugía ortopédica veterinaria en México: ni la FMVZ-UNAM ni los colegios veterinarios estatales publican listas de precios, y cada hospital cotiza caso por caso según el grado, si son una o las dos rodillas y si hay que cortar hueso. La única referencia mexicana que encontramos es un directorio nacional de clínicas que ubica las cirugías ortopédicas en general entre 10,000 y 30,000 pesos, y hay que tomarlo como orden de magnitud, no como presupuesto. Aparte se cobran la consulta, las radiografías con sedación, los estudios preanestésicos, los medicamentos y las revisiones posoperatorias con placas de control. En CDMX, Guadalajara y Monterrey el mismo procedimiento con cirujano certificado cuesta más que en ciudades chicas, y en muchos estados simplemente no hay quién lo haga, así que hay que contar el traslado. Pide siempre presupuesto desglosado y por escrito antes de autorizar.

Cuándo ir al veterinario

Agenda consulta en las próximas semanas si tu perro o gato hace el brinquito con una pata trasera aunque sea de vez en cuando, si camina con las rodillas metidas hacia adentro, o si tu gato dejó de saltar a lugares a los que antes subía sin problema: aunque parezca poca cosa, ponerle grado ahora cambia lo que se puede hacer después. Ve en las próximas 24 a 48 horas, sin esperar la cita, si la pata dejó de apoyar por completo más de un día, si el brinquito pasó de ser ocasional a ser constante, si la rodilla se ve hinchada o caliente, si el animal grita o se retira al tocarla, o si de pronto empezó a cojear de las dos patas traseras. Y ve el mismo día si la cojera apareció de golpe después de un golpe, una caída o un accidente.

¿Siempre hay que operar?

No. En grado 1 y en muchos grado 2 sin cojera que estorbe, lo correcto es no operar y manejarlo con peso, ejercicio y rehabilitación. La cirugía se plantea cuando la cojera ya afecta la vida del animal, y en los grados 3 y 4 prácticamente siempre. Que un veterinario te proponga esperar y revisar en seis meses no es descuido: es una opción legítima en los grados bajos.

¿Es hereditaria? ¿Puedo criar con él?

Sí es hereditaria en la gran mayoría de los casos, con varios genes involucrados. La recomendación es no criar con animales que tengan cualquier grado de luxación, ni siquiera un grado 1 que nunca dio síntomas, porque igual transmite la tendencia. Si ya hubo camadas, avísale a quien tenga esos cachorros para que les revisen las rodillas.

¿Se le va a quitar cuando crezca?

No. La forma del surco de la rodilla y la torsión de los huesos no se enderezan con la edad. Lo que sí puede cambiar es la frecuencia con que se sale: algunos animales brincan menos al llegar a adultos porque aprenden a moverse de otra forma, y eso engaña. La rótula sigue saliéndose y la rodilla sigue desgastándose.

¿Le puedo acomodar la rótula yo en casa cuando se le sale?

No lo hagas de rutina. El animal casi siempre se la acomoda solo estirando la pata, y en la mayoría de los casos ya volvió a su sitio antes de que llegues a tocarlo. Empujarla a la fuerza puede lastimar el cartílago y no cambia nada de fondo. Si la pata se quedó doblada y no la puede estirar, eso sí es motivo de consulta, no de maniobra casera.

Mi gato no cojea, ¿de verdad la tiene?

Es lo más común en gatos. En estudios de gatos con pedigrí, alrededor de un tercio tenía alguna luxación al palparlos, casi siempre grado 1 o 2 y en las dos rodillas, y sus dueños no habían notado nada: el gato compensa cambiando lo que hace, no cojeando. Por eso lo que hay que vigilar es si dejó de saltar a donde saltaba, no si renquea.

¿Cuánto cuesta operarla en México?

No hay tarifas publicadas y cada hospital cotiza por caso. La única referencia mexicana disponible ubica las cirugías ortopédicas en general entre 10,000 y 30,000 pesos, sin contar consulta, radiografías, anestesia, estudios previos ni las revisiones posteriores. Si son las dos rodillas, se operan en tiempos separados y se paga dos veces. Pide presupuesto desglosado por escrito y compara al menos dos hospitales.

Fuentes