Enfermedades Gatos

Cardiomiopatía hipertrófica felina

También: CMH · HCM (por sus siglas en inglés: hypertrophic cardiomyopathy) · Miocardiopatía hipertrófica del gato · Corazón engrosado del gato · Cardiomiopatía hipertrófica obstructiva (una de sus variantes)

Pronto: en los próximos días

El escenario típico —un gato sin síntomas al que le detectan un soplo, o un gato de raza de riesgo, o uno que empezó a respirar un poco más rápido— merece una cita con cardiólogo veterinario en cuestión de días, no de meses, porque el estudio que decide todo (el ecocardiograma) no se puede improvisar en una crisis. Pasa a emergencia del mismo día, sin cita y sin esperar, si respira con la boca abierta o muy agitado en reposo, o si de golpe no puede mover las patas traseras y grita de dolor: eso último es un coágulo alojado en la aorta y cada hora cuenta.

Por Equipo Mascotería (Dimitry y Paola) Publicado el Actualizado el

Material informativo, escrito a partir de manuales veterinarios y literatura publicada. No sustituye el diagnóstico de un veterinario y no incluye dosis ni pautas de tratamiento a propósito: eso lo indica quien puede revisar a tu animal. Cómo escribimos los textos de salud

Qué se ve en casa

  • Respira más rápido de lo normal estando dormido o echado, sin haber corrido ni jugado: se le ve el abdomen moverse con cada respiración
  • Respira con la boca abierta o con el cuello estirado hacia adelante, como si le costara jalar aire
  • Se esconde debajo de la cama o detrás de un mueble y deja de salir a comer, cosa que antes no hacía
  • Come menos, baja de peso poco a poco, ya no salta a los lugares altos de siempre
  • De un momento a otro grita, se arrastra y no puede mover una o las dos patas traseras, que se sienten frías y duras
  • Se cansa antes que otros gatos de su edad o se queda echado después de jugar unos segundos
  • En muchos gatos no se ve absolutamente nada, y la enfermedad aparece porque el veterinario escuchó un soplo o un ritmo de galope en una consulta de rutina

A quién le pasa más

American Shorthair · Bengalí · Bosque de Noruega · Británico de Pelo Corto · Británico de Pelo Largo · Chartreux · Gato criollo · Maine Coon · Persa · Ragdoll · Siberiano · Sphynx · Van Turco

Se ha diagnosticado desde los seis meses hasta los diecisiete años de edad, así que ninguna edad la descarta por completo · La mayoría de los gatos llegan a consulta en la edad media de la vida, entre los cuatro y los ocho años · No está presente al nacer: el engrosamiento se desarrolla con el tiempo, por eso un ecocardiograma normal a los dos años no garantiza nada a los siete · En razas de alto riesgo, como maine coon y ragdoll, puede manifestarse en gatos jóvenes, incluso antes de los dos años · Los machos tienden a desarrollar formas más severas y más temprano que las hembras · A partir de los seis o siete años conviene medir presión arterial y hormona tiroidea, porque el hipertiroidismo y la hipertensión engrosan el corazón de manera parecida

Qué es

En la cardiomiopatía hipertrófica el músculo de la pared del ventrículo izquierdo —la cámara que bombea la sangre a todo el cuerpo— se engrosa de manera anormal. Al estar más gruesa y más rígida, la cámara se llena peor entre latido y latido, la sangre se represa hacia atrás y con el tiempo la aurícula izquierda se dilata. Es la enfermedad cardiaca más común del gato: las guías de consenso del ACVIM calculan que afecta a alrededor del 15% de la población felina general, y a cerca de un tercio de los gatos mayores. La mayoría de los gatos que la tienen nunca muestran un solo síntoma; el problema es que en una minoría el primer aviso es directamente una crisis.

Cómo se confirma

El estudio que confirma es el ecocardiograma —un ultrasonido del corazón—, hecho idealmente por un cardiólogo veterinario: mide el grosor de la pared del ventrículo izquierdo, el tamaño de la aurícula izquierda y busca coágulos o sangre enlentecida dentro de ella. En un gato de tamaño normal, una pared de menos de cinco milímetros al final del llenado se considera normal y a partir de seis milímetros se habla de engrosamiento; entre esas dos cifras el cardiólogo interpreta según el tamaño del gato y sus antecedentes familiares. La auscultación es apenas una pista: un soplo o un ritmo de galope levantan la sospecha, pero al menos un tercio de los gatos con la enfermedad no tienen soplo, y muchos gatos sanos sí lo tienen. Antes o durante el estudio se descartan las causas que la imitan: medición de presión arterial y hormona tiroidea (T4) en gatos de seis años o más. Cuando un gato llega ahogándose y no hay ecocardiógrafo disponible, el análisis de sangre NT-proBNP ayuda a separar una dificultad respiratoria de origen cardiaco de una pulmonar, y las radiografías de tórax o un ultrasonido rápido muestran líquido en los pulmones o alrededor de ellos; ojo, las radiografías son poco sensibles en los casos leves y un corazón puede verse casi normal en la placa. El electrocardiograma no diagnostica la enfermedad, pero detecta las arritmias que a veces la acompañan. En maine coon y ragdoll existe además prueba de ADN, que se pide con la muestra enviada al extranjero y que informa sobre riesgo, no sobre diagnóstico: un gato negativo puede desarrollarla igual.

Qué suele implicar el tratamiento

No hay cura ni cirugía que devuelva el músculo a su grosor normal; el tratamiento va dirigido a tres cosas, y qué entra depende de la etapa en que esté el gato. Si el corazón está engrosado pero la aurícula izquierda es normal y el gato no tiene síntomas, el consenso del ACVIM no recomienda medicar: se hacen ecocardiogramas de control periódicos, típicamente anuales, y se vigila en casa la frecuencia respiratoria en reposo. Si la aurícula izquierda ya está dilatada, o el ultrasonido muestra sangre enlentecida dentro de ella, se añade un antiagregante plaquetario —clopidogrel es el fármaco con evidencia de que reduce la formación de coágulos— para prevenir el tromboembolismo. Cuando ya hay insuficiencia cardiaca congestiva con líquido en el pulmón, entra un diurético como la furosemida, oxígeno, manejo con el mínimo estrés posible y, si el líquido está alrededor del pulmón y no dentro, drenarlo con una punción del tórax; después se pasa a diurético oral de mantenimiento, ajustado para que la frecuencia respiratoria en reposo se mantenga por debajo de 30 respiraciones por minuto. Los betabloqueadores se consideran cuando hay obstrucción de la salida del ventrículo, aunque no han demostrado alargar la vida. Qué no funciona, y conviene decirlo: la taurina no sirve para esta enfermedad —su deficiencia causa otra cardiopatía distinta, la dilatada—; la aspirina resultó menos eficaz que el clopidogrel para prevenir coágulos; los trombolíticos para deshacer un coágulo ya formado no se recomiendan por su alto riesgo; y ninguna dieta especial ni suplemento ha demostrado revertir el engrosamiento. Todas las dosis las calcula el cardiólogo o el veterinario tratante según el peso, la función renal y la etapa del gato.

Qué esperar

Es muy variable y por eso conviene mirar el número que corresponde a cada etapa en vez de un promedio único. Muchos gatos con engrosamiento leve o moderado y aurícula izquierda normal viven años sin síntomas y mueren de otra cosa; el estudio internacional REVEAL, que siguió a más de mil setecientos gatos durante diez años, encontró que alrededor del 30% de los gatos con enfermedad subclínica desarrollaron insuficiencia cardiaca o un tromboembolismo a lo largo del seguimiento, y que una parte llegó a sobrevivir hasta quince años. La otra cara es igual de real: una vez que aparece insuficiencia cardiaca congestiva, la supervivencia media que reporta el manual MSD ronda los tres meses, y el tromboembolismo arterial es un factor de mal pronóstico —muchos gatos son eutanasiados en ese momento por el dolor y la baja probabilidad de recuperación. También ocurre la muerte súbita, sin aviso previo. En resumen: no se cura, se controla y se vigila de por vida; con un diagnóstico temprano y controles ordenados, muchos gatos llevan una vida normal durante años, y el objetivo del tratamiento es retrasar todo lo posible el día en que la enfermedad se vuelva sintomática.

Por qué pasa

  • Mutaciones genéticas del sarcómero, la maquinaria contráctil del músculo cardiaco. En maine coon está identificada la mutación A31P del gen MYBPC3 y en ragdoll la R820W del mismo gen
  • Predisposición familiar en varias razas sin que la mutación exacta esté todavía identificada: persa, sphynx, bosque de noruega, bengalí, van turco, americano y británico de pelo corto
  • Hipertiroidismo, muy frecuente en gatos mayores: el exceso de hormona tiroidea engruesa el corazón y produce una imagen que se parece mucho a la enfermedad, pero es reversible al tratar la tiroides
  • Hipertensión arterial, muchas veces secundaria a enfermedad renal crónica, que obliga al corazón a trabajar contra más resistencia y también engrosa la pared
  • Acromegalia (exceso de hormona de crecimiento) e infiltración del músculo cardiaco por linfoma, causas menos comunes que producen el mismo engrosamiento
  • No la causan el sobrepeso por sí solo, la comida seca, las vacunas ni el estrés, aunque el sobrepeso sí complica el manejo de un gato ya enfermo

Qué se puede prevenir

  • El engrosamiento hereditario no se previene: si el gato tiene la mutación, la desarrollará o no, y no hay nada en el cuidado diario que lo cambie. Lo que sí se previene son las complicaciones, detectándola a tiempo
  • En maine coon y ragdoll de cría, prueba de ADN para MYBPC3: un gato con dos copias de la mutación no debería usarse para cría, y un portador solo debería cruzarse con un gato genéticamente libre
  • La prueba de ADN no sustituye al ecocardiograma: los criadores responsables hacen tamizaje ecocardiográfico periódico de sus reproductores, porque un gato negativo en la prueba puede desarrollar la enfermedad de todos modos
  • Al comprar un gatito de raza de riesgo, pedir por escrito el resultado del ecocardiograma de los padres y su fecha, no una promesa verbal
  • Chequeo veterinario anual con auscultación, y a partir de los seis o siete años añadir presión arterial y hormona tiroidea: el hipertiroidismo y la hipertensión son causas tratables de un corazón engrosado
  • En un gato ya diagnosticado, contar la frecuencia respiratoria mientras duerme una o dos veces por semana y anotarla: es la herramienta casera que más veces ha adelantado la detección de un edema pulmonar

Cuánto cuesta atenderlo en México

El Hospital Veterinario de Especialidades de la FMVZ-UNAM publica sus tarifas: alrededor de 500 pesos la consulta de especialidad, unos 840 pesos la ecocardiografía, unos 250 pesos el ultrasonido cardiaco rápido y cerca de 600 pesos un estudio radiográfico simple. Ese es un precio de hospital universitario público y sirve como piso de referencia. Las clínicas privadas y los hospitales de especialidad de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey cobran más, pero no publican listas de precios verificables, así que no damos un rango para ellas: habría que inventarlo. Tampoco existe un dato mexicano confiable publicado sobre el costo mensual de los medicamentos ni sobre el precio de la prueba de ADN para maine coon y ragdoll, que se envía a laboratorios en el extranjero y hay que cotizar directamente.

Cuándo ir al veterinario

Ve a urgencias el mismo día, sin esperar cita, si el gato respira con la boca abierta, respira agitado estando en reposo o dormido (más de 30 respiraciones por minuto de forma sostenida), si se ve el abdomen esforzándose en cada respiración, si las encías se ven grisáceas o azuladas, o si de repente grita, se arrastra y no puede mover una o las dos patas traseras, que además se sienten frías: eso es un tromboembolismo y es de las urgencias más dolorosas que existen en el gato. Pide cita en los próximos días si el veterinario le detectó un soplo o un ritmo de galope, si es de una raza de riesgo y nunca le han hecho un ecocardiograma, o si notas que se cansa más, come menos, se esconde o dejó de saltar a sus lugares de siempre. Y si ya está diagnosticado y en tratamiento, avisa a su veterinario cuando la frecuencia respiratoria en reposo suba de forma sostenida por encima de su número habitual, aunque el gato se vea bien: es el primer aviso, y llega antes que los demás.

¿Se cura? ¿Se opera?

No se cura y no hay cirugía. El músculo engrosado no vuelve a su grosor normal. Lo que sí se hace es controlar la enfermedad: vigilancia con ecocardiogramas si aún no da síntomas, prevención de coágulos cuando la aurícula izquierda se dilata, y medicación para el líquido en el pulmón cuando aparece insuficiencia cardiaca. Un caso especial: si el engrosamiento es secundario a hipertiroidismo o a hipertensión, tratar esa causa sí puede mejorar el corazón, y por eso siempre se descartan primero.

¿Es hereditaria? ¿Puedo criar con mi gato?

En maine coon y ragdoll hay mutaciones identificadas del gen MYBPC3 y la respuesta es clara: un gato diagnosticado no debe usarse para cría. En otras razas —persa, sphynx, bosque de noruega, bengalí, británico— hay predisposición familiar demostrada aunque la mutación exacta no se conozca, y la recomendación es la misma. Ojo con un malentendido común: una prueba de ADN negativa no autoriza a criar sin más, porque un gato negativo también puede desarrollarla; por eso el tamizaje ecocardiográfico periódico de los reproductores sigue siendo necesario.

Mi gato no tiene soplo. ¿Ya está descartada?

No. Al menos un tercio de los gatos con esta enfermedad no tienen soplo, y muchos gatos perfectamente sanos sí lo tienen. El soplo es una pista para pedir el estudio, no una prueba en ningún sentido. Lo único que confirma o descarta es el ecocardiograma.

¿Cuánto tiempo va a vivir mi gato?

Depende mucho de en qué etapa esté. Si el corazón está engrosado pero la aurícula izquierda es normal y no hay síntomas, la mayoría vive años y buena parte muere por causas ajenas al corazón; el estudio REVEAL documentó gatos que llegaron a quince años de supervivencia. Si ya hubo un episodio de insuficiencia cardiaca congestiva, el panorama cambia y la supervivencia media reportada se mide en meses. Y si hubo un tromboembolismo, el pronóstico es malo. Preguntarle a tu cardiólogo en qué etapa está tu gato es más útil que cualquier promedio.

¿Sirve la taurina, una dieta especial o algún suplemento?

No para esta enfermedad. La confusión viene de que la deficiencia de taurina sí causa otra cardiopatía felina distinta, la dilatada, y ese problema se resolvió en gran medida cuando los alimentos comerciales empezaron a suplementarla. Para el corazón engrosado, ningún suplemento ni dieta ha demostrado revertirlo. Lo que sí ayuda es mantener al gato en peso adecuado y no dejar de dar la medicación que le hayan indicado.

¿Cómo lo vigilo en casa entre consultas?

Contando la frecuencia respiratoria mientras duerme profundamente: se cuentan las veces que sube el pecho en un minuto, con el gato tranquilo, un par de veces por semana, y se anota. En un gato en reposo lo normal está por debajo de 30 respiraciones por minuto. Un aumento sostenido por encima de su número habitual suele adelantarse a cualquier otro síntoma y es motivo para llamar al veterinario, aunque el gato se vea bien.

Fuentes