Gatos Común en México No reconocida por la FCI
Gato criollo
También: michi · gato comun · doméstico de pelo corto
Mantener un Gato criollo en México cuesta alrededor de 650 – 1,500 MXN al mes, y el primer año —vacunas, esterilización y equipo aparte— sale en 12,000 – 28,500 MXN, sin contar la compra del gatito: no encontramos un rango de precio confiable para esta raza en México. Ver desglose completo →
El criollo te funciona si lo que quieres es un gato, no un ejemplar. No es una raza reconocida: es el resultado de que los gatos se reprodujeran solos durante siglos, sin que nadie decidiera cómo debía verse el resultado. Es el gato más común en las casas mexicanas y el único que puedes conseguir el mismo fin de semana en que decidiste tenerlo. Te funciona si tu presupuesto es acotado. Un criollo de refugio llega esterilizado, vacunado y desparasitado por una cuota de recuperación, mientras que cualquier gato con pedigrí en México empieza en decenas de miles de pesos. Te funciona si vives en departamento: el tamaño promedio de un criollo adulto ronda los 3 a 6 kg y se acomoda a un espacio chico si tiene repisas altas y una ventana con malla. Te funciona si quieres elegir personalidad en vez de apariencia: en un refugio puedes conocer gatos adultos con carácter ya formado y quedarte con el que de verdad se te acercó, que es información que ningún gatito de tres meses te puede dar. No es para ti si necesitas saber de antemano qué va a pasar. Un criollo bebé no te dice qué tamaño va a alcanzar, si el pelo se le va a alargar, ni si va a ser gato de regazo o gato de repisa. Si esa incertidumbre te incomoda, una raza con estándar te va a frustrar menos. Tampoco es para ti si buscas papeles. El criollo no tiene pedigrí ni lo va a tener, y en exposiciones felinas solo compite en la categoría de gato doméstico, nunca por título de raza. Y lo incómodo: la idea de que el criollo «no se enferma» es falsa. El estudio CatScan revisó 780 gatos aparentemente sanos en centros de rehoming con ecocardiograma y encontró miocardiopatía hipertrófica en 14.7% de ellos. Tener genética variada reduce las enfermedades ligadas a una sola línea de crianza, no te exenta del veterinario ni del gasto.
Lo más notable
- 5/5 Puede vivir en departamento con ejercicio diario Departamento
- 2/5 Maúlla poco Maullido
- 4/5 Muy bueno con niños Con niños
- 4/5 Convive bien Con otras mascotas
Cómo es en el día a día
- Energía Término medio
- Muda Término medio
- Maullido Maúlla poco
- Adiestramiento Término medio
- Departamento Puede vivir en departamento con ejercicio diario
- Con niños Muy bueno con niños
- Con otras mascotas Convive bien
- Solo en casa Término medio
- Tolerancia al calor Tolera bien el calor, con sombra y agua
¿Cuánto cuesta un Gato criollo en México?
Mantener un Gato criollo en México cuesta alrededor de 650 – 1,500 MXN al mes, y el primer año —vacunas, esterilización y equipo aparte— sale en 12,000 – 28,500 MXN, sin contar la compra del gatito: no encontramos un rango de precio confiable para esta raza en México.
Cómo sale el primer año: 12 meses de gastos + vacunas iniciales + esterilización + equipo + microchip. No incluye el precio de compra. A partir del segundo año baja a 8,300 – 19,500 MXN anuales: 12 meses de gastos + refuerzos de vacunas, sin equipo ni esterilización.
De entrada, una sola vez
- Precio del gatito No hallamos suficientes ofertas verificables de criadores registrados en México para dar una cifra. Preferimos decirlo a inventar un rango: si conoces precios reales de esta raza aquí, escríbenos. Los totales de abajo NO incluyen la compra del gatito. No encontramos un rango confiable
- Adopción en refugio Muchos refugios no cobran; los que cobran suelen entregar al animal ya esterilizado y vacunado, así que esa cuota se descuenta de los dos renglones de abajo. Ver refugios en el mapa → Gratis a 1,500 MXN≈ US$0–90 · €0–80
- Vacunación del primer año Esquema completo (trivalente felina) más antirrábica. Qué vacunas y cuándo → 1,500 – 3,000 MXN≈ US$90–200 · €80–150
- Esterilización En clínica privada. Las campañas del gobierno y de asociaciones la hacen gratis o por unos cientos de pesos, con menos disponibilidad. 800 – 2,000 MXN≈ US$50–100 · €40–100
- Equipo inicial Arenero y arena, rascador, transportadora, platos y juguetes. 1,500 – 4,000 MXN≈ US$90–250 · €80–200
- Microchip y registro Obligatorio en varias entidades y lo único que devuelve a un animal perdido. 400 – 900 MXN≈ US$20–50 · €20–50
Cada mes
- Alimento El extremo bajo es croqueta de supermercado; el alto, gama premium. Comparar alimentos → 450 – 1,000 MXN≈ US$30–60 · €20–50
- Veterinario de rutina · promedio mensual Equivale a 2,200 – 4,600 MXN al año: revisión anual, desparasitación y antipulgas. No es el precio de una consulta —esa ronda los 300–800 MXN— ni incluye enfermarse, que no se puede presupuestar. Enfermedades frecuentes → 200 – 400 MXN≈ US$10–20 · €10–20
- Estética y aseo Pelo corto: se resuelve en casa casi siempre; el rango cubre algún baño ocasional en estética. 0 a 150 MXN≈ US$0–10 · €0–10
- Total al mes 650 – 1,500 MXN ≈ US$40–90 · €30–80
¿Y un gato adulto?
Casi siempre sale mucho más barato, y a menudo gratis. Los criadores rara vez venden adultos; los que hay llegan por reubicación —alguien que se muda, una camada que no se vendió, un criador que retira a un animal de la cría— y ahí el precio lo pone la urgencia, no la raza. En refugios y protectoras hay adultos de raza más seguido de lo que la gente cree, ya esterilizados y vacunados, que es justo lo que más cuesta del primer año.
Buscar en refugios cercanos →Papeles y pedigrí: qué cuestan y cuándo hacen falta
El pedigrí es un certificado de que los padres están registrados, no un certificado de salud ni de buen carácter. Sirve si vas a competir o a criar; para vivir con el animal en casa, no cambia nada.
En México lo emite la Federación Canófila Mexicana. El certificado ronda los 700 MXN, y el microchip que exige el trámite, unos 900 MXN más. Un criador serio entrega al gatito con ese trámite hecho o iniciado, y eso ya está dentro del precio que cobra: si te ofrecen «con papeles» por un costo aparte al momento de la entrega, vale la pena preguntar qué papeles exactamente.
Para esta raza no encontramos criadores registrados en la FCM. Un anuncio que ofrezca pedigrí mexicano de esta raza merece que pidas ver el registro antes de pagar nada.
Qué preguntar antes de comprar un gatito
El precio solo se puede juzgar sabiendo qué incluye. Estas son las preguntas que separan a un criador serio de quien vende camadas, y valen incluso más que regatear:
- ¿Está registrado el criadero? Pide el número y compruébalo con la FCM, no te quedes con la captura de pantalla.
- ¿Puedo conocer a la madre? Verla con la camada, en el lugar donde viven. Que no se pueda —«está en otra casa», «se entrega en un punto medio»— es la señal de alarma más confiable que existe.
- ¿Tienen hechas las pruebas de los padres? Para esta raza importan: Prueba de VIF y VLFe (leucemia e inmunodeficiencia felina) al ingresar a casa; Perfil renal y urianálisis desde los 7 años; Ecocardiograma si el veterinario detecta soplo grado III/VI o más fuerte; Revisión dental anual. Pide el resultado por escrito, no la palabra.
- ¿Con qué edad se entrega? Antes de las ocho semanas no debería irse de con su madre, y en varias entidades es ilegal.
- ¿Qué trae incluido? Vacunas puestas, desparasitación, microchip, cartilla y pedigrí en trámite: son varios miles de pesos que o los pagó el criador, o los vas a pagar tú después.
- ¿Hay contrato? Qué pasa si aparece un problema de salud hereditario, y qué se compromete a hacer el criador.
- ¿Cuántas camadas al año tiene esa hembra? Más de una al año es señal de producción, no de cría.
Si la respuesta a varias de estas es evasiva, el precio deja de ser el problema. También puedes empezar por un refugio →
En México
- Está cómoda en
- costa cálida, altiplano, norte árido
- Criaderos FCM
- No
- Pelaje
- Variable. La mayoría en México es de pelo corto, denso y pegado al cuerpo, pero también hay criollos semilargos y de pelo largo. No hay un estándar: cada gato es lo que le tocó.
- Colores
- atigrado pardo, atigrado gris, negro, blanco, carey, tricolor (calico), naranja, bicolor blanco y negro, gris azulado, atigrado con blanco
Es exactamente el gato que hay en los refugios mexicanos. Michigan, Ciudad de los Gatos en Xochimilco, los refugios de la Brigada de Vigilancia Animal, las asociaciones de rescate independientes y las jornadas de adopción en parques están llenos de criollos de todas las edades. Casi siempre se entregan esterilizados, vacunados y desparasitados, con cuota de recuperación en vez de precio. Buscar un criollo específico —negro, naranja, adulto tranquilo— es cuestión de preguntar, no de esperar meses.
Carácter
No hay «carácter del criollo», y quien te diga lo contrario está vendiendo algo. Hay criollos que duermen en tu almohada y criollos que llevan cuatro años en la casa y todavía no dejan que les toques la panza. Lo único que sí se repite es que el temperamento se decide más por cómo fueron las primeras nueve semanas del gato que por su genética: un gatito manipulado a diario por personas distintas entre las 2 y 7 semanas de vida sale sociable; uno que nació en una azotea y no vio humanos hasta los cuatro meses puede quedar reservado toda la vida, aunque sea el gato más querido de la casa. Eso tiene una consecuencia práctica muy concreta: adoptar un criollo adulto de refugio es más predecible que adoptar un gatito. Al adulto ya lo viste. Sabes si se acerca a desconocidos, si tolera que lo carguen, si convive con otro gato en la jaula de al lado. Con un bebé de dos meses estás apostando. En convivencia diaria, la mayoría maneja bien la rutina de una casa mexicana promedio: acepta que salgas a trabajar, reclama la comida a la misma hora, elige un lugar alto y lo defiende. Los criollos que crecieron en la calle suelen ser más cazadores dentro de casa —persiguen todo lo que se mueva— y necesitan más juego con caña para no descargar eso en tus tobillos.
Cuidados
Un criollo de pelo corto necesita cepillado una vez por semana con guante de goma o cepillo de cerdas suaves; en temporada de muda, dos o tres veces. Si te tocó uno semilargo o de pelo largo, súbelo a cepillado cada tercer día con peine metálico de dientes anchos, revisando axilas y pantalón trasero, que es donde se hacen los nudos. Uñas: corte cada 2 o 3 semanas, solo la punta transparente. Además un rascador vertical de al menos 80 cm de sisal —tiene que poder estirarse completo— y otro horizontal de cartón. Sin eso, el sillón. Dientes: cepillado con pasta enzimática felina dos o tres veces por semana. La enfermedad periodontal es de lo más común en gatos de casa y no da síntomas hasta que ya duele. Revisión dental anual con el veterinario. Orejas: solo revísalas cada semana buscando cera oscura o mal olor. Si están limpias, no las limpies; nunca metas hisopo. Arenero: uno por gato más uno, con arena aglutinante sin perfume, palear a diario y lavado completo cada semana. Los cambios en el uso del arenero suelen ser la primera señal de un problema urinario. Enriquecimiento: dos sesiones de 10 a 15 minutos diarias con caña o ratón, comederos-rompecabezas, y repisas o un árbol que le permita ver la calle desde alto. En México, mosquitero o red de protección en ventanas y balcón no es opcional: la caída desde el quinto piso es una de las urgencias felinas más frecuentes en clínicas urbanas.
Alimentación
No hay requerimientos especiales documentados para el criollo: come lo que come cualquier gato sano. Alimento completo para gato de su etapa —gatito, adulto o senior— de una marca disponible en México como Royal Canin, Hill's Science Diet o Purina Pro Plan. Combinar croqueta con al menos una lata de alimento húmedo al día ayuda a la hidratación, que en gatos importa por la carga de problemas urinarios y renales. La ración va por peso y condición corporal, no por lo que dice el vaso de la bolsa. El sobrepeso es el problema nutricional más común en gatos de departamento en México y es factor de riesgo para diabetes y artrosis; si no le sientes las costillas al pasar la mano, sobra comida. Nada de leche de vaca, atún en aceite como base de la dieta, ni sobras condimentadas. Agua fresca siempre, en un plato ancho lejos del arenero.
Salud
Nada de esto es un diagnóstico ni algo que debas asumir que tu gato tiene; son cosas frecuentes en gatos domésticos que vale la pena revisar con tu veterinario. La genética variada del criollo lo protege de las enfermedades concentradas en una línea de crianza cerrada, pero no de las enfermedades comunes de la especie. La miocardiopatía hipertrófica felina es la enfermedad cardiaca más frecuente del gato: el estudio CatScan la encontró en 14.7% de 780 gatos aparentemente sanos de centros de rehoming, y el riesgo subía con la edad, en machos y en gatos con sobrepeso. Muchos no muestran ningún síntoma hasta que aparece dificultad respiratoria o un tromboembolismo que deja las patas traseras dolorosas o paralizadas. Se diagnostica con ecocardiograma, no con estetoscopio: en ese mismo estudio, 40.8% de los gatos tenían soplo y cerca de 70% de esos soplos eran funcionales, o sea, sin enfermedad detrás. La poliquistosis renal se concentra en persas y razas emparentadas; en gatos mestizos es rara, según los centros veterinarios que la describen. Lo que sí conviene vigilar en un criollo mexicano: obesidad, enfermedad renal crónica a partir de los siete años, enfermedad periodontal y, en gatos blancos de ojos azules, sordera congénita ligada al gen W —vale la pena confirmarla, porque un gato sordo no puede vivir con acceso a la calle. En gatos rescatados, prueba de VIF y VLFe antes de juntarlo con otros gatos de la casa.
Historia
El gato doméstico desciende del gato montés africano (Felis lybica) y se acercó a los humanos hace unos 10 000 años en el Creciente Fértil, cuando los graneros del Neolítico atrajeron roedores y los roedores atrajeron gatos. A América llegó a bordo de los barcos europeos durante la colonización: iban como control de plagas en la bodega, no como mascotas, y de ahí bajaron a los puertos y se quedaron. De ese origen sale el criollo mexicano actual. Nunca hubo cruces planificados ni selección estética: la población se formó sola, con la presión de la calle y del clima decidiendo qué genes seguían. Por eso no existe fecha de reconocimiento ni estándar que citar. Las asociaciones felinas —TICA, la Federación Felina de México— registran razas con pedigrí; al criollo solo lo admiten en exposición dentro de la categoría de gato doméstico, donde se juzga salud, temperamento y presentación, no apego a un estándar de raza.
Problemas frecuentes en la raza
- Cardiomiopatía hipertrófica felina
- enfermedad renal cronica felina
- Obesidad
- Sordera congénita
Pruebas recomendadas: Prueba de VIF y VLFe (leucemia e inmunodeficiencia felina) al ingresar a casa, Perfil renal y urianálisis desde los 7 años, Ecocardiograma si el veterinario detecta soplo grado III/VI o más fuerte, Revisión dental anual
Esto no es un diagnóstico ni sustituye la consulta veterinaria: son problemas que aparecen con más frecuencia en la raza, no cosas que tu perro vaya a tener.
¿Cuánto cuesta un gato criollo en México?
No hay criadores porque no es una raza, así que no hay precio de criadero. Lo normal es adoptarlo: los refugios y rescatistas entregan al gato esterilizado, vacunado y desparasitado a cambio de una cuota de recuperación que cubre esos servicios, y el monto lo fija cada asociación —varía tanto entre refugios que no tiene sentido dar una cifra aquí; pregunta directamente en el que te interese. También es común que te regalen un gatito de una camada de la cuadra, pero en ese caso la esterilización, las vacunas y la desparasitación corren por tu cuenta. Lo que sí puedes presupuestar es el gasto mensual: entre 700 y 1400 pesos en alimento, arena, higiene y prevención.
¿Tolera el calor de México?
Sí, mejor que casi cualquier gato de raza. La población criolla mexicana lleva siglos filtrada por este clima y la mayoría es de pelo corto sin subpelo denso. Aun así, un gato criollo en Mérida, Hermosillo o Villahermosa necesita sombra, agua fresca en varios puntos de la casa y un piso frío donde tirarse a mediodía; jamás lo dejes encerrado en un coche ni en una azotea sin techo. Los criollos blancos o de orejas claras se queman con el sol y tienen mayor riesgo de carcinoma en puntas de orejas y nariz: en costa y norte árido, mejor que no tomen sol directo al mediodía.
¿Es hipoalergénico?
No. Ningún gato lo es, ni siquiera el Sphynx. La alergia es a la proteína Fel d 1, que el gato produce en saliva y glándulas de la piel y distribuye por todo el cuerpo al acicalarse; el pelo solo la transporta. Hay diferencia entre individuos —los machos enteros producen más que las hembras y que los castrados—, pero eso no depende de la raza y no se puede prometer. Si en tu casa hay alguien alérgico, la prueba real es pasar tiempo con ese gato específico antes de llevártelo.
¿Sirve para departamento y con niños chicos?
Sí en ambos casos, con dos condiciones. Departamento: red o mosquitero en todas las ventanas y balcón, rascador vertical alto y al menos una repisa o árbol donde pueda ver la calle desde arriba. Niños: adopta un adulto sociable de refugio en vez de un gatito, porque con el adulto ya sabes cómo reacciona a que lo toquen, y enséñale a los niños que el gato se acaricia donde esté, sin cargarlo ni perseguirlo. Un criollo con escondites a los que el niño no llega convive bien; uno sin escape se vuelve arisco.
¿Es cierto que los criollos son más sanos que los gatos de raza?
Parcialmente. Tienen menos riesgo de las enfermedades que se concentran por consanguinidad en una raza cerrada —poliquistosis renal en persas, osteocondrodisplasia en Scottish Fold— y por eso su promedio de vida con cuidados es bueno. Pero las enfermedades comunes de la especie les pegan igual: en 780 gatos sanos de refugio, 14.7% tenía miocardiopatía hipertrófica. «Criollo» significa menos lotería genética heredada, no menos veterinario.
¿Cómo se les dice y son todos iguales?
Criollo, mestizo, doméstico de pelo corto o simplemente michi: todos son el mismo gato sin pedigrí. No son iguales entre sí en nada —tamaño, color, largo de pelo y carácter varían de un gato al siguiente— y esa es justamente la diferencia con una raza, donde el estándar existe para que sí se parezcan. Un criollo negro no es un Bombay, un criollo pointed no es un Siamés y un criollo peludo grande no es un Maine Coon, aunque se anuncien así.
Fuentes
- Todo sobre el gato criollo: origen y cuidados — Purina México
- Payne JR, Brodbelt DC, Luis Fuentes V. Cardiomyopathy prevalence in 780 apparently healthy cats in rehoming centres (CatScan). J Vet Cardiol, 2015
- Hypertrophic Cardiomyopathy — Cornell Feline Health Center
- Polycystic Kidney Disease in Cats — VCA Animal Hospitals
- ¿Dónde y cómo adoptar a un gato en Ciudad de México? — ADN40
Lo que cuentan los dueños
Todavía nadie ha contado cómo es vivir con un Gato criollo. Si tienes uno, tu experiencia le va a servir a quien esté decidiendo.
¿Vives con un Gato criollo?
Lo que cuentan los dueños es lo que no dice ninguna ficha: cuánto se va en veterinario, cuánta energía tiene de verdad y si la volverían a elegir.