Enfermedades Gatos

Diabetes mellitus felina

También: Diabetes en gatos · Diabetes felina · Azúcar alta en gatos

Pronto: en los próximos días

Si tu gato toma y orina mucho más de lo normal y está bajando de peso, agenda cita en los próximos días; si además está débil, no se levanta, vomita o respira raro, es emergencia porque puede tratarse de cetoacidosis diabética.

Por Equipo Mascotería (Dimitry y Paola) Publicado el Actualizado el

Material informativo, escrito a partir de manuales veterinarios y literatura publicada. No sustituye el diagnóstico de un veterinario y no incluye dosis ni pautas de tratamiento a propósito: eso lo indica quien puede revisar a tu animal. Cómo escribimos los textos de salud

Qué se ve en casa

  • Toma mucha más agua de lo normal y orina más (charolas de arena más pesadas o que se llenan más rápido)
  • Come igual o más que antes pero baja de peso
  • Se ve más cansado, menos jugetón o débil
  • En casos avanzados, camina raro, apoyando toda la planta de las patas traseras en el suelo (como 'de talones')
  • Pelaje opaco, descuidado, como si dejara de asearse
  • En algunos gatos, en lugar de comer más, el apetito baja

A quién le pasa más

Australian Mist · Burmés

Adultos de edad media a mayores · Poco común en gatos jóvenes

Qué es

Es una enfermedad en la que el cuerpo del gato ya no puede producir suficiente insulina o ya no responde bien a ella, y por eso el azúcar (glucosa) se acumula en la sangre en lugar de entrar a las células para darles energía. Casi todos los gatos con diabetes tienen el tipo que se parece a la diabetes tipo 2 de las personas, muy relacionado con el sobrepeso. Es de las enfermedades hormonales más comunes en gatos, sobre todo a partir de la edad adulta-mayor.

Cómo se confirma

Se confirma encontrando glucosa alta de forma persistente tanto en sangre como en la orina. Como el estrés de la consulta también puede subir el azúcar de un gato sano, el veterinario suele pedir también fructosamina, un análisis que refleja el promedio de glucosa de las últimas dos semanas y ayuda a distinguir una diabetes real de un susto pasajero.

Qué suele implicar el tratamiento

El tratamiento principal es insulina inyectada bajo la piel, generalmente dos veces al día, junto con un cambio de dieta hacia alimento húmedo bajo en carbohidratos y control de peso si el gato tiene sobrepeso. En 2023 se aprobó una opción en pastillas (inhibidor de SGLT2) que puede servir para algunos gatos recién diagnosticados que aún no han usado insulina, según lo evalúe el veterinario. El veterinario ajusta el plan con curvas de glucosa y revisiones periódicas; con buen control, una parte de los gatos puede llegar a dejar de necesitar insulina (remisión).

Qué esperar

No tiene cura, pero se controla: con insulina, dieta adecuada y seguimiento veterinario, muchos gatos diabéticos llevan una buena calidad de vida. Una parte importante, sobre todo si el tratamiento empieza pronto y de forma agresiva, logra la remisión y deja de necesitar insulina. Si no hay remisión en los primeros meses, el tratamiento suele ser de por vida. Sin tratamiento, el riesgo de complicaciones graves (cetoacidosis, debilidad de las patas traseras) es alto.

Por qué pasa

  • Sobrepeso y obesidad: es el factor de riesgo más importante y modificable, aumenta varias veces el riesgo
  • Predisposición genética en la raza burmés, con hasta cinco veces más riesgo que otras razas en algunos países, ligada a genes relacionados con la diabetes tipo 2 humana
  • Edad avanzada y poca actividad física
  • Uso prolongado de corticoides (esteroides)
  • Depósito de una proteína (amiloide) en el páncreas que daña las células que producen insulina
  • Ser macho parece aumentar el riesgo

Qué se puede prevenir

  • Mantener al gato en su peso ideal es la medida más importante, sobre todo si es de raza burmés
  • Favorecer actividad física y evitar el sedentarismo
  • Alimentación controlada en porciones, evitando el sobrepeso desde joven
  • Usar corticoides solo cuando el veterinario los indique y por el tiempo necesario
  • En gatos de raza burmés o mestizos con ancestros burmés, estar atento a los primeros signos (más sed, más orina) para actuar temprano

Cuándo ir al veterinario

Lleva a tu gato al veterinario en los próximos días si notas que bebe y orina mucho más de lo habitual, o si está bajando de peso aunque coma igual o más. Si además está decaído, no quiere levantarse, vomita, respira agitado o huele raro su aliento, no esperes: es una urgencia porque puede haber cetoacidosis diabética, que pone en riesgo la vida.

¿Qué es la diabetes mellitus felina?

Es cuando el cuerpo del gato no produce suficiente insulina o no responde bien a ella, y el azúcar se acumula en la sangre en vez de darle energía a las células. Es de las enfermedades hormonales más frecuentes en gatos adultos.

¿Es hereditaria?

Hay un componente genético claro en la raza burmés, donde estudios han identificado variantes en varios genes relacionados con la diabetes tipo 2 en humanos. En la mayoría de los gatos sin esta ascendencia, el peso y el estilo de vida pesan más que la genética.

¿Cuánto cuesta tratar la diabetes felina en México?

El costo varía mucho según la clínica, el tipo de insulina y el seguimiento necesario (consultas, análisis de fructosamina, curvas de glucosa), así que no hay una cifra única confiable a nivel nacional; conviene pedir un presupuesto directamente en tu veterinaria.

¿Se puede prevenir?

No siempre, pero mantener al gato en su peso ideal y activo reduce mucho el riesgo, incluso en razas predispuestas como la burmés.

¿Un gato diabético puede dejar de usar insulina?

Sí, es posible: se llama remisión y ocurre en una parte de los gatos, sobre todo si el tratamiento con insulina y dieta empieza pronto después del diagnóstico. No todos los gatos la logran, y algunos la pierden después de un tiempo.

Fuentes