Enfermedades Perros y gatos

Disfunción cognitiva

También: demencia canina · alzheimer del perro · síndrome de disfunción cognitiva · senilidad

En la próxima consulta

No es una urgencia, es una consulta que conviene no aplazar. Ve pronto, sin esperar, si los cambios aparecieron de golpe en días: eso no es demencia, y hay que descartar un problema vascular, un tumor, dolor o hipertensión. También si hay convulsiones o si camina en círculos siempre hacia el mismo lado.

Por Equipo Mascotería (Dimitry y Paola) Publicado el

Material informativo, escrito a partir de manuales veterinarios y literatura publicada. No sustituye el diagnóstico de un veterinario y no incluye dosis ni pautas de tratamiento a propósito: eso lo indica quien puede revisar a tu animal. Cómo escribimos los textos de salud

Qué se ve en casa

  • Deambula de noche y duerme de día
  • Se queda mirando la pared o el vacío
  • Se queda atascado en rincones o detrás de los muebles
  • Se orina o defeca en casa, habiéndolo tenido aprendido toda la vida
  • Va a la puerta por el lado de las bisagras
  • Parece no reconocer a personas conocidas o se sobresalta con ellas
  • Ya no saluda al llegar, interactúa menos
  • Ansiedad nueva, sobre todo al anochecer
  • Olvida órdenes que sabía perfectamente
  • En gatos: maúlla fuerte de noche, sin motivo aparente

A quién le pasa más

Perros a partir de los ocho o nueve años; la frecuencia aumenta mucho a partir de los once · Gatos a partir de los once, y de forma marcada pasados los quince

Qué es

El equivalente animal de la demencia: el cerebro envejecido acumula cambios y el animal empieza a perder orientación, memoria y hábitos. Casi todo lo que se ve en casa se atribuye a «que ya está viejito», y ahí está el problema, porque eso no es una explicación sino una renuncia: hay tratamiento, no cura la enfermedad pero enlentece su avance y devuelve calidad de vida, y funciona mucho mejor empezado pronto. La señal que más ayuda a distinguirlo de la vejez normal es la inversión del sueño: el animal duerme de día y deambula de noche, a veces gimiendo, mirando paredes o quedándose atrapado detrás de un mueble.

Cómo se confirma

Es un diagnóstico de exclusión: no hay una prueba que lo confirme, así que primero hay que quitar de en medio todo lo que se le parece y sí tiene tratamiento propio. Se revisa dolor, sobre todo artrosis, que explica muchas noches inquietas; sordera y ceguera, que hacen parecer desorientado a un animal que solo no oye ni ve; enfermedad renal e hipertensión; hipertiroidismo en gatos; y tumores cerebrales cuando el cuadro es rápido o asimétrico. Se hacen análisis de sangre, presión arterial y exploración neurológica. Existen además cuestionarios estandarizados que la familia responde y que sirven para medir el grado y, sobre todo, para comparar dentro de seis meses.

Qué suele implicar el tratamiento

Hay tres frentes y los tres suman. Primero, medicamentos que mejoran el riego cerebral y la disponibilidad de dopamina, con resultados visibles en bastantes animales, sobre todo si se empieza temprano. Segundo, dieta y suplementos: alimentos formulados para función cognitiva, con antioxidantes, triglicéridos de cadena media y ácidos grasos, que en estudios muestran mejoría real. Tercero, y no es menor, el ambiente: rutinas muy estables, paseos cortos y frecuentes, juegos de olfato y comederos de actividad, luz nocturna para reducir la desorientación, y accesos fáciles al agua y al lugar donde hace sus necesidades. Se trata además el dolor articular, porque un animal dolorido duerme mal y parece más confuso de lo que está. Ninguna dosis aquí.

Qué esperar

Es progresiva y no se cura, pero se enlentece, y ahí está lo que cambia con el tratamiento: bastantes animales mejoran de forma visible en las primeras semanas y mantienen esa mejoría durante meses o años. Lo que más determina el resultado es cuándo se empezó, y por eso la frase «es que ya está viejito» tiene un costo concreto. Con el tiempo la enfermedad avanza igualmente, y llega un punto en que las conversaciones son sobre bienestar y no sobre función. Vale la pena tener esas conversaciones con el veterinario antes de la crisis, no durante.

Por qué pasa

  • Envejecimiento del cerebro: depósito de proteínas anómalas, menor riego y estrés oxidativo
  • Predisposición individual
  • Factores que agravan: sordera, ceguera, dolor crónico e hipertensión no tratada
  • Sedentarismo y falta de estímulo

Qué se puede prevenir

  • Estímulo mental toda la vida: juegos de olfato, aprendizaje de cosas nuevas también en la vejez
  • Ejercicio regular adaptado a la edad
  • Control del peso y de la presión arterial
  • Tratar el dolor articular: un animal que se mueve mantiene mejor la cabeza
  • Chequeo semestral a partir de los ocho años, incluyendo vista y oído
  • Rutinas estables y evitar cambios bruscos en casa

Cuánto cuesta atenderlo en México

Consulta con exploración neurológica y presión arterial, de $700 a $1,500 MXN. Análisis de sangre completos, de $900 a $2,000 MXN. Alimento formulado para función cognitiva, de $1,000 a $2,200 MXN al mes. Medicación específica, de $500 a $1,500 MXN al mes. Resonancia, si se sospecha tumor, de $12,000 a $25,000 MXN.

Cuándo ir al veterinario

Programa la consulta en cuanto notes deambulación nocturna, desorientación o accidentes en casa en un animal mayor. Ve pronto si los cambios fueron súbitos, si camina en círculos, si hay convulsiones o si de pronto perdió la vista.

¿No es simplemente que ya está viejo?

Envejecer no es desorientarse ni perder los hábitos aprendidos. La disfunción cognitiva es una enfermedad concreta, con tratamiento, y confundirla con la vejez normal es lo que hace que se empiece tarde.

Se orina en casa después de años sin hacerlo

Puede ser esto, pero antes hay que descartar lo que se le parece: infección urinaria, enfermedad renal, diabetes y dolor articular que le impide llegar o adoptar la postura. No se asume, se comprueba.

Maúlla toda la noche, ¿qué hago?

En gatos mayores, el maullido nocturno es un signo clásico, pero primero se descarta hipertiroidismo, hipertensión y dolor, que también lo producen. Después ayudan mucho la luz nocturna, la rutina fija y una última comida antes de dormir.

¿Vale la pena tratar a un perro de trece años?

Sí, y suele ser de los tratamientos más agradecidos: no alarga la vida, mejora cómo se vive. Muchas familias notan cambios en las primeras semanas, sobre todo en el sueño.

Fuentes