Enfermedades Perros

Prostatitis

También: próstata inflamada · infección de próstata · absceso prostático

Urgencia: hoy mismo

Ve AHORA MISMO si hay fiebre con dolor abdominal, decaimiento marcado o vómito: la prostatitis aguda puede pasar a la sangre y llevar a shock, y un absceso prostático que se rompe es una urgencia quirúrgica. Si lo que hay son infecciones de orina que se repiten en un perro entero, sin fiebre, la cita es esta semana — pero nómbralo, porque es justo el cuadro que se trata como cistitis una y otra vez.

Por Equipo Mascotería (Dimitry y Paola) Publicado el

Material informativo, escrito a partir de manuales veterinarios y literatura publicada. No sustituye el diagnóstico de un veterinario y no incluye dosis ni pautas de tratamiento a propósito: eso lo indica quien puede revisar a tu animal. Cómo escribimos los textos de salud

Qué se ve en casa

  • Fiebre, decaimiento y falta de apetito de aparición rápida
  • Dolor al andar o al defecar; camina con la espalda arqueada o con pasos cortos
  • Heces en forma de cinta, aplanadas, o esfuerzo para defecar
  • Sangre o pus que gotea del prepucio, fuera de la micción
  • Orina poco y muchas veces, con molestia
  • Vómito y deshidratación en los casos agudos
  • Infecciones urinarias que vuelven cada pocas semanas: esa es la forma crónica

A quién le pasa más

Perros enteros de mediana edad y mayores, sobre todo a partir de los cinco años · Poco frecuente en castrados, y cuando aparece en uno hay que descartar tumor

Qué es

Inflamación de la próstata, casi siempre por infección bacteriana que sube desde la uretra. Es la segunda enfermedad prostática más frecuente en perros enteros y **poco común en castrados** — ese solo dato ya orienta la consulta. Tiene dos caras muy distintas: la aguda tumba al perro en horas, con fiebre y dolor abdominal fuerte; la crónica no da casi nada y muchas veces se descubre porque el perro tiene infecciones de orina que vuelven una y otra vez. Esa segunda forma es la que más se pasa por alto: se trata la cistitis, mejora, y a las pocas semanas vuelve, porque el reservorio está en la próstata y el antibiótico corriente no llega bien hasta ahí.

Cómo se confirma

El tacto rectal es la exploración clave y muchas veces la primera pista: la próstata aguda duele muchísimo al palparla. Se completa con análisis de sangre, análisis y **urocultivo**, y ecografía, que además distingue lo que más cambia el plan: prostatitis difusa frente a absceso. La muestra más informativa es el líquido prostático o la tercera fracción del eyaculado, con cultivo y antibiograma. En perros castrados con estos signos, o cuando el cuadro no responde, se toma biopsia: ahí el diagnóstico más probable ya no es infección.

Qué suele implicar el tratamiento

Antibiótico, pero no cualquiera: la próstata tiene una barrera que la mayoría de los antibióticos atraviesa mal, y por eso se eligen los que sí penetran y se dan durante **semanas**, no días — cuatro a seis en la forma crónica es lo habitual. Suspender al ver mejoría es la causa número uno de recaída en esta enfermedad. Se añade analgesia y fluidos en la fase aguda, y los abscesos se drenan quirúrgicamente o guiados por ecografía. Y hay una parte que resuelve el fondo: la castración reduce la glándula, quita el sustrato hormonal y baja mucho la probabilidad de que vuelva; en un perro no destinado a criar, suele formar parte del tratamiento y no solo de la prevención. Ninguna dosis aquí.

Qué esperar

Bueno en la forma aguda tratada a tiempo y con el antibiótico correcto, sobre todo si se castra después. La crónica es más terca: requiere semanas de tratamiento y recae con facilidad si se acorta o si el perro sigue entero. Los abscesos tienen peor pronóstico y a veces necesitan más de una intervención. En perros castrados con enfermedad prostática, el pronóstico depende de lo que resulte ser, porque la infección deja de ser la explicación más probable.

Por qué pasa

  • Bacterias que ascienden por la uretra, sobre todo E. coli; también estafilococos, estreptococos y micoplasmas
  • Hiperplasia prostática benigna, que altera la glándula y facilita la infección
  • Infección urinaria previa mal resuelta
  • Con menos frecuencia, diseminación por la sangre
  • En castrados, sospechar tumor prostático antes que infección

Qué se puede prevenir

  • Castración en perros no destinados a criar: es la medida con más efecto, porque quita el terreno donde esto crece
  • No dejar sin resolver una infección urinaria en un perro entero: es la puerta de entrada más común
  • Revisar la próstata en la consulta anual a partir de los cinco años en enteros
  • Ante infecciones urinarias que se repiten, buscar la próstata en vez de repetir antibiótico

Cuánto cuesta atenderlo en México

Consulta con tacto rectal y análisis, de $700 a $1,500 MXN. Urocultivo con antibiograma, de $900 a $2,200 MXN. Ecografía abdominal, de $800 a $1,800 MXN. Antibiótico para cuatro a seis semanas, de $800 a $3,000 MXN. Hospitalización en la fase aguda, de $2,000 a $6,000 MXN por día. Drenaje de absceso o cirugía, de $8,000 a $20,000 MXN. Castración, de $2,500 a $7,000 MXN.

Cuándo ir al veterinario

Ahora mismo con fiebre, dolor abdominal, vómito o decaimiento en un perro entero. Esta semana si hay heces aplanadas, esfuerzo para defecar, goteo por el prepucio o infecciones de orina que vuelven. Y siempre que un perro CASTRADO presente estos signos: ahí la sospecha cambia y conviene estudiarlo pronto.

¿Castrarlo lo cura?

No por sí sola, pero cambia mucho el terreno: la glándula se reduce y desaparece el estímulo hormonal que la mantiene grande. En un perro que no va a criar, la castración suele ser parte del tratamiento y no solo prevención.

Ya está bien, ¿suspendo el antibiótico?

No. Esta es de las enfermedades donde el tratamiento dura semanas después de que el perro se ve normal, porque el fármaco tarda en limpiar una glándula a la que llega con dificultad. Acortarlo es la causa principal de recaída.

Mi perro está castrado y le encontraron la próstata mal

Entonces la infección no es lo primero que se piensa. En castrados, la enfermedad prostática apunta más a tumor, y conviene estudiarlo con ecografía y biopsia sin dejarlo para más adelante.

¿Le puede pasar a mi gato?

Prácticamente no. La prostatitis es una enfermedad de perros; en gatos es una rareza.

Fuentes