Enfermedades Perros y gatos

Criptorquidia

También: testículo retenido · testículo no descendido · monórquido · criptórquido

En la próxima consulta

No es urgencia: es una cirugía programada, y cuanto antes mejor. Ve AHORA MISMO solo si hay dolor abdominal súbito con vómito y decaimiento en un macho con testículo retenido conocido — puede ser una torsión, y eso duele muchísimo y no espera.

Por Equipo Mascotería (Dimitry y Paola) Publicado el

Material informativo, escrito a partir de manuales veterinarios y literatura publicada. No sustituye el diagnóstico de un veterinario y no incluye dosis ni pautas de tratamiento a propósito: eso lo indica quien puede revisar a tu animal. Cómo escribimos los textos de salud

Qué se ve en casa

  • No se palpa uno de los testículos en el escroto, o no se palpa ninguno
  • El escroto se ve asimétrico o más vacío de un lado
  • En muchos casos NO hay ningún signo: el animal está perfectamente
  • Más adelante, si el testículo retenido se vuelve tumoral: pezones agrandados, pérdida de pelo simétrica, piel fina, el perro atrae a otros machos
  • Dolor abdominal súbito con vómito y decaimiento: puede ser torsión, y eso es urgencia

A quién le pasa más

Se comprueba a partir de los dos meses, y a los seis meses el diagnóstico ya es firme: después de esa edad el descenso espontáneo es muy improbable · El riesgo tumoral crece con los años, así que operar joven evita el problema en vez de tratarlo

Qué es

Uno o los dos testículos no bajan al escroto y se quedan dentro del abdomen o en el canal inguinal. No duele, no molesta y el animal vive con ello sin enterarse — por eso muchas familias lo descubren de casualidad o en la consulta de vacunación. Y por eso mismo conviene decir lo incómodo de entrada: el testículo retenido tiene un riesgo de volverse tumoral **muy superior** al normal, porque está a temperatura corporal en vez de la del escroto, y además puede torsionarse, lo que sí es una urgencia dolorosa. La recomendación no es vigilarlo: es quitarlo.

Cómo se confirma

Empieza y muchas veces termina con la palpación: el veterinario busca ambos testículos en el escroto y en el canal inguinal. Cuando no se palpan, la ecografía abdominal los localiza y de paso muestra si ya hay cambios. En animales adoptados sin historial, donde no se sabe si están castrados o son criptórquidos, existen análisis hormonales que responden a esa pregunta antes de abrir. Conviene registrar a qué edad se comprobó: un cachorro de tres meses con un testículo alto todavía puede bajarlo, uno de siete no.

Qué suele implicar el tratamiento

La cirugía, y en ella hay un matiz que conviene entender antes de firmar el consentimiento: se retiran LOS DOS testículos, no solo el retenido. El descendido se quita porque la condición es hereditaria y no tiene sentido conservar la capacidad reproductiva de un animal que la transmitiría; el retenido, porque es el que se vuelve tumoral. La operación del testículo abdominal es más larga y más cara que una castración corriente, porque hay que entrar en el abdomen y localizarlo. Los tratamientos hormonales para «hacerlo bajar» no se recomiendan: la evidencia de que funcionen es pobre y, aunque funcionaran, estarían perpetuando un defecto hereditario. Ninguna dosis aquí.

Qué esperar

Excelente con la cirugía: se retira el problema y el animal vive con normalidad. Sin operar, el pronóstico depende del tiempo — el riesgo de tumor en el testículo retenido es varias veces el normal y crece con la edad, y algunos de esos tumores producen hormonas que alteran la piel, el pelo y la médula ósea. La torsión es menos frecuente pero dolorosa y urgente. Nada de esto es inevitable: es exactamente lo que la cirugía temprana evita.

Por qué pasa

  • Hereditaria: se transmite, y esa es la razón por la que un animal criptórquido no debe usarse para criar
  • Alteraciones del desarrollo durante la gestación
  • Más frecuente en razas pequeñas, por motivos no del todo aclarados

Qué se puede prevenir

  • No se previene en el individuo, pero sí en la siguiente generación: no criar con animales criptórquidos ni con sus padres, que son portadores
  • Comprobar ambos testículos en cada consulta de cachorro y anotar la edad
  • No aceptar «ya bajará» pasados los seis meses
  • Operar joven: la cirugía es más simple y el riesgo tumoral no llega a existir

Cuánto cuesta atenderlo en México

Consulta con palpación, de $400 a $800 MXN. Ecografía abdominal para localizarlo, de $800 a $1,800 MXN. Cirugía con testículo inguinal, de $3,500 a $8,000 MXN. Cirugía con testículo abdominal, de $6,000 a $15,000 MXN. Análisis preanestésicos, de $700 a $1,500 MXN.

Cuándo ir al veterinario

Programa la consulta si a los seis meses no palpas ambos testículos. Ve el mismo día ante dolor abdominal súbito con vómito en un perro con testículo retenido. Y si adoptaste un macho adulto y nadie sabe si está castrado, pregunta: hay análisis que lo resuelven sin cirugía exploratoria.

¿No puede bajar solo?

Antes de los seis meses, a veces. Después, es muy improbable, y esperar «un poco más» suele significar operar más tarde con el mismo resultado y algunos años de riesgo acumulado.

¿Por qué quitar también el testículo bueno?

Porque la condición es hereditaria. Conservar la fertilidad de un animal que transmitiría el defecto es justamente lo que se quiere evitar, y además el testículo descendido de un criptórquido también tiene más riesgo que el de un perro normal.

¿Le afecta al carácter?

Es la castración corriente en cuanto a efectos: puede reducir el marcaje y el vagabundeo. No lo vuelve apático ni cambia quién es; el aumento de peso posterior se maneja con la ración, no es inevitable.

¿Hay hormonas para hacerlo bajar?

Se han usado, pero no se recomiendan: la evidencia es pobre y, aunque funcionaran, harían fértil a un animal que transmite el defecto. La cirugía resuelve las dos cosas.

Fuentes