Enfermedades Gatos

Lipidosis hepática

También: hígado graso felino · esteatosis hepática · síndrome del hígado graso

Urgencia: hoy mismo

Ve hoy mismo si un gato lleva dos días comiendo poco o nada, y ahora mismo si ya está amarillento. En el gato el ayuno no es un dato menor que se observa: es el mecanismo mismo de la enfermedad. Ningún gato debe pasar más de 48 horas sin comer, y menos si tiene sobrepeso.

Por Equipo Mascotería (Dimitry y Paola) Publicado el Actualizado el

Material informativo, escrito a partir de manuales veterinarios y literatura publicada. No sustituye el diagnóstico de un veterinario y no incluye dosis ni pautas de tratamiento a propósito: eso lo indica quien puede revisar a tu animal. Cómo escribimos los textos de salud

Qué se ve en casa

  • Dejó de comer o come muchísimo menos, dos días o más
  • Bajó de peso rápido, sobre todo si antes tenía sobrepeso
  • Encías, orejas o la piel bajo el pelo con tono amarillento
  • Vomita, a veces con baba espesa
  • Muy decaído, escondido, sin acicalarse: el pelo se ve sucio y apelmazado
  • Babeo o cabeza que se le cae hacia el pecho en casos avanzados
  • Estreñido o con heces muy escasas, porque no está comiendo

A quién le pasa más

Gatos adultos con sobrepeso: el grupo de riesgo principal · Cualquier edad, si hay ayuno prolongado

Qué es

Es la enfermedad hepática más común del gato y casi siempre la crea el ayuno. Cuando un gato deja de comer, su cuerpo manda grasa al hígado para convertirla en energía, pero el hígado del gato no está diseñado para procesar tanta a la vez: se satura, se llena de grasa y deja de funcionar. Lo terrible es cómo empieza: con un gato gordito que perdió el apetito por cualquier motivo —un cambio de casa, una mudanza, un alimento nuevo, otra enfermedad—. Dos o tres días sin comer bastan para arrancar el proceso, y a partir de ahí el gato deja de comer porque está enfermo, no al revés. Por eso un gato que no come es una urgencia con reloj, y no un gato caprichoso.

Cómo se confirma

Química sanguínea con enzimas hepáticas y bilirrubina elevadas, y biometría. El ultrasonido muestra un hígado agrandado y con aspecto graso. Se confirma con citología por aguja fina. Igual de importante es buscar la causa que quitó el apetito, porque tratar el hígado sin resolver el motivo original deja el problema a medias.

Qué suele implicar el tratamiento

El tratamiento es la alimentación, y es literal: hay que meterle calorías al gato, mucho más de lo que aceptará por su cuenta. En la mayoría de los casos se coloca una sonda de alimentación —nasoesofágica o de esofagostomía—, algo que asusta a los dueños y que resulta ser lo que salva al gato, porque permite alimentarlo en casa varias veces al día sin pelear con él. Además: líquidos, antivomitivos, vitaminas y tratamiento de la enfermedad de fondo. La recuperación tarda semanas.

Qué esperar

Bueno si se trata a tiempo y con alimentación suficiente: entre el 80 % y el 90 % se recupera. Malo si se retrasa o si el dueño abandona la alimentación asistida antes de tiempo, que es donde se pierden los casos.

Por qué pasa

  • Cualquier cosa que quite el apetito: mudanza, gato nuevo, obra en casa, muerte de un compañero
  • Cambio brusco de alimento
  • Otra enfermedad de fondo: pancreatitis, enfermedad intestinal, problemas dentales, insuficiencia renal
  • Dietas de adelgazamiento mal llevadas, con restricción demasiado agresiva

Qué se puede prevenir

  • Nunca dejar que un gato pase más de 48 horas sin comer, por ningún motivo
  • Cambiar el alimento de forma gradual, mezclando durante una semana
  • Adelgazar a un gato obeso solo con plan veterinario, nunca con dieta drástica
  • Vigilar el apetito en mudanzas, obras y llegada de otro animal
  • Pesar al gato cada pocos meses: la pérdida rápida se detecta con báscula, no a ojo

Cuánto cuesta atenderlo en México

Diagnóstico con laboratorio y ultrasonido, de $2,500 a $5,000 MXN. Hospitalización inicial, de $5,000 a $15,000 MXN. Colocación de sonda de esofagostomía, de $3,000 a $7,000 MXN, más el alimento y el manejo en casa durante semanas.

Cuándo ir al veterinario

Hoy mismo con dos días de poco apetito. Ahora mismo si hay tono amarillento, babeo o el gato está muy decaído.

¿Una sonda no es demasiado para mi gato?

Es lo que más asusta y lo que más ayuda. Un gato con lipidosis no va a comer lo suficiente por voluntad propia, y forzarlo con jeringa varias veces al día lo estresa y hace que rechace la comida todavía más. La sonda quita la pelea y salva al gato.

Se le quitó el hambre por el estrés de la mudanza, ¿se le pasará solo?

Puede que sí en un día. Pero pasadas 48 horas ya no importa por qué empezó: el proceso arranca solo y se sostiene solo.

¿Le doy atún o algo que le guste para que coma?

Como truco puntual está bien intentarlo unas horas, pero no como plan. Si no come cantidades normales en dos días, se necesita veterinario, no un alimento más apetitoso.

Fuentes