Enfermedades Perros

Mielopatía degenerativa

También: Mielopatía degenerativa canina · DM · Radiculomielopatía degenerativa crónica

En la próxima consulta

Es una debilidad que avanza en semanas o meses y no duele, así que no es una urgencia del mismo día: se anota y se agenda consulta. Si la debilidad aparece de golpe, de un día para otro, o hay dolor al tocarle la espalda, eso NO es el patrón típico de esta enfermedad y sí necesita atención urgente porque puede ser otra cosa, como una hernia de disco.

Por Equipo Mascotería (Dimitry y Paola) Publicado el Actualizado el

Material informativo, escrito a partir de manuales veterinarios y literatura publicada. No sustituye el diagnóstico de un veterinario y no incluye dosis ni pautas de tratamiento a propósito: eso lo indica quien puede revisar a tu animal. Cómo escribimos los textos de salud

Qué se ve en casa

  • Arrastra las uñas de una o ambas patas traseras al caminar, y se le desgastan de forma dispareja.
  • Se tropieza o cruza las patas traseras al caminar, como si no supiera bien dónde las está pisando.
  • Le cuesta más levantarse solo o subir escaleras, sin quejarse de dolor al tocarlo.
  • Con el tiempo un lado se ve más débil que el otro, o una pata se le dobla al caminar sin que lo note.
  • En etapas avanzadas pierde el control de orina y heces, y las patas traseras dejan de sostenerlo.
  • No cojea ni se queja al presionarle las articulaciones, a diferencia de un perro con dolor articular.

A quién le pasa más

Bóxer · Boyero de Berna · Caniche · Cavalier King Charles Spaniel · Golden Retriever · Labrador Retriever · Pastor Alemán · Pastor Australiano · Pug · Welsh Corgi Pembroke

Perros mayores de 8 años; es rara antes de esa edad. · En el Corgi Pembroke los signos pueden aparecer algo antes por un modificador genético propio de la raza.

Qué es

La mielopatía degenerativa es una enfermedad de la médula espinal en la que las fibras nerviosas se degeneran poco a poco, empezando casi siempre por la zona que controla las patas traseras. No es dolorosa ni es un problema de huesos o articulaciones, aunque al inicio se puede confundir con artritis porque el perro empieza a fallarle o arrastrar las patas de atrás. Es una enfermedad de perros mayores, parecida a la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) en personas.

Cómo se confirma

No existe una prueba única que confirme mielopatía degenerativa en un perro vivo: el diagnóstico se hace descartando otras causas de debilidad en las patas traseras, con examen neurológico, radiografías y, cuando es necesario, resonancia magnética o mielografía y análisis de líquido cefalorraquídeo, para descartar hernias de disco, tumores o problemas ortopédicos que se ven parecidos. La prueba de ADN del gen SOD1 (por muestra de saliva o sangre, enviada a laboratorios en Estados Unidos o Europa porque no se procesa en México) apoya la sospecha pero no la confirma por sí sola: hay perros con dos copias mutadas que nunca desarrollan la enfermedad, y la confirmación definitiva solo se logra examinando el tejido de la médula espinal después de la muerte.

Qué suele implicar el tratamiento

No existe tratamiento que cure ni detenga la enfermedad. Lo que sí ayuda a retrasar la pérdida de movilidad es la fisioterapia y rehabilitación constante (ejercicios activos, hidroterapia), mantener al perro en su peso ideal para no sobrecargar las patas, y usar ayudas de movilidad como arneses, rampas, superficies antideslizantes y, más adelante, carritos con ruedas para las patas traseras. No sirven los corticoides, antiinflamatorios ni suplementos: no hay evidencia de que cambien el curso de la enfermedad, aunque a veces se usan para otras molestias que el perro tenga al mismo tiempo.

Qué esperar

Es progresiva e incurable: no se cura y no se detiene, solo se retrasa. Sin fisioterapia, muchos perros pierden la capacidad de caminar entre 6 y 12 meses después de que empiezan los signos; con fisioterapia constante ese plazo puede alargarse bastante, y algunos perros viven bien varios años usando carrito de ruedas. La mayoría de las familias opta por la eutanasia cuando la calidad de vida baja mucho, típicamente entre 1 y 3 años después del diagnóstico, aunque hay bastante variación individual.

Por qué pasa

  • Mutación en el gen SOD1, heredada de forma recesiva: se necesita una copia mutada de cada padre para tener alto riesgo.
  • Es la misma mutación identificada en prácticamente todas las razas donde se ha estudiado la enfermedad.
  • Tener las dos copias mutadas aumenta mucho el riesgo pero no garantiza que el perro vaya a desarrollar signos.
  • Otros factores genéticos y ambientales, todavía no bien identificados, influyen en si un perro de alto riesgo genético termina mostrando la enfermedad.

Qué se puede prevenir

  • Es genética: la prevención real es hacer la prueba de ADN a los reproductores antes de cruzarlos y no cruzar dos perros portadores entre sí.
  • En razas donde la mutación es frecuente, pedir el resultado de la prueba SOD1 de ambos padres antes de comprar un cachorro.
  • Ya con la enfermedad presente, mantener actividad física regular y un peso adecuado ayuda a retrasar —no evitar— la pérdida de movilidad.

Cuánto cuesta atenderlo en México

Lo más caro suele ser descartar otras causas: un estudio de imagen (resonancia o mielografía) en un centro con neurólogo veterinario va de unos 5,000 a 15,000 pesos en ciudades grandes. La prueba genética de SOD1 no se procesa en laboratorios mexicanos —la muestra se envía a Estados Unidos o Europa— y no encontramos un precio confiable y actualizado en pesos para dar una cifra; conviene pedir el costo total (kit, envío y análisis) antes de solicitarla. La fisioterapia es el gasto recurrente más importante porque se hace por sesiones durante meses, pero tampoco encontramos tarifas mexicanas publicadas lo bastante confiables — varía mucho entre clínicas y ciudades, así que hay que cotizar directamente.

Cuándo ir al veterinario

Agendar consulta cuando notes que arrastra las uñas de una pata trasera, se tropieza más de lo normal o le cuesta levantarse sin quejarse de dolor; no es urgencia el mismo día, pero conviene revisarlo en una o dos semanas para empezar el estudio y, si aplica, la fisioterapia cuanto antes. Si la debilidad aparece de un día para otro, hay dolor al tocarle la espalda, o deja de poder pararse de golpe, eso no es el patrón típico de esta enfermedad y sí es una urgencia.

¿Se cura la mielopatía degenerativa?

No. No tiene cura ni tratamiento que detenga su avance; solo se puede retrasar la pérdida de movilidad.

¿Es hereditaria?

Sí, está ligada a una mutación del gen SOD1 que se hereda de forma recesiva.

¿Puedo criar con un perro portador o con dos copias mutadas?

No se recomienda cruzar dos portadores entre sí porque aumenta el riesgo en las crías; probar a los reproductores antes evita esa combinación.

¿Le duele a mi perro?

No, es una enfermedad no dolorosa: si hay dolor al moverse o al tocarle la espalda, probablemente sea otra cosa.

¿Cuánto cuesta diagnosticarlo y tratarlo?

El gasto grande suele ser descartar otras causas con estudios de imagen y la fisioterapia continua; no hay cura que comprar, el manejo es sobre todo terapia física y ayudas de movilidad.

¿Sirve la prueba de ADN si mi perro ya tiene síntomas?

Ayuda a apoyar la sospecha diagnóstica, pero no reemplaza descartar otras causas, y un resultado con dos copias mutadas no confirma la enfermedad por sí solo.

Fuentes