Enfermedades Perros y gatos

Leishmaniasis

También: leishmaniosis · leishmaniosis visceral canina · kala-azar

Pronto: en los próximos días

No es una urgencia de horas, pero tampoco algo que se observe: cuanto antes se diagnostica, mejor responde y menos daño renal queda. Ve esta semana si vives o viajaste a una zona endémica y ves lesiones en la cara, adelgazamiento o uñas que crecen raro. Ve AHORA MISMO si hay sangrado que no cede, si bebe y orina muchísimo o si está muy decaído: eso ya es afectación renal, y el riñón es lo que decide el pronóstico.

Por Equipo Mascotería (Dimitry y Paola) Publicado el Actualizado el

Material informativo, escrito a partir de manuales veterinarios y literatura publicada. No sustituye el diagnóstico de un veterinario y no incluye dosis ni pautas de tratamiento a propósito: eso lo indica quien puede revisar a tu animal. Cómo escribimos los textos de salud

Qué se ve en casa

  • Lesiones en la piel: costras y descamación alrededor de los ojos, en las orejas y en el hocico
  • Pérdida de pelo, sobre todo en la cara, con aspecto de «gafas»
  • Uñas muy largas y curvadas que crecen deprisa: un signo bastante característico
  • Adelgaza pese a comer
  • Bultos: ganglios crecidos bajo la mandíbula y en las ingles
  • Heridas que no cierran, sobre todo en zonas de roce
  • Bebe y orina mucho, si el riñón ya está afectado
  • Sangrado por la nariz
  • Cansancio, cojera cambiante, dolor articular

A quién le pasa más

Cualquier edad, con dos picos: perros jóvenes menores de tres años y mayores de ocho · La infección puede quedarse latente años antes de dar síntomas

Qué es

Una enfermedad causada por un parásito microscópico que transmite la picadura de un mosquito muy pequeño, el flebótomo — en México lo llaman papalotilla o mosca chiclera. No se contagia de perro a perro ni de perro a persona por contacto: hace falta el mosquito. Dos cosas conviene decir de entrada. La primera: **en México esto no es un problema importado**. La enfermedad es endémica en Tabasco, Quintana Roo, Campeche, Chiapas, Nayarit, Veracruz, Oaxaca, Sinaloa y Yucatán, y Chiapas concentra la mayor parte de los casos viscerales. La segunda: el perro es el principal reservorio doméstico de la forma visceral, es decir, la que también afecta a las personas — así que aquí la salud del perro y la de la familia son la misma conversación.

Cómo se confirma

No basta un solo análisis, y conviene saberlo antes de empezar. Se combinan serología cuantitativa —que mide cuántos anticuerpos hay, no solo si los hay— y PCR. Un título alto de anticuerpos en un perro con signos compatibles es bastante concluyente; un título bajo obliga a seguir buscando con citología de ganglio o médula, histopatología y PCR. Se acompaña siempre de análisis de sangre y orina completos, incluida la proteína en orina, porque el daño renal es lo que marca el pronóstico y el estadio. El resultado no es solo «sí o no»: se clasifica en estadios, y de eso depende el tratamiento.

Qué suele implicar el tratamiento

Hay tratamiento y funciona, pero conviene entender qué significa «funciona» aquí: los fármacos controlan la enfermedad y muchos perros vuelven a una vida normal, **pero no eliminan el parásito**. La combinación habitual es un antiparasitario específico junto con alopurinol, y el alopurinol se mantiene durante meses o años, con controles periódicos. Se añade dieta renal y tratamiento del riñón si está afectado. Las recaídas son parte del cuadro y por eso el seguimiento no termina: análisis cada pocos meses de por vida. Y hay una parte que no es farmacológica y sí es imprescindible: proteger al perro de nuevas picaduras, porque un perro infectado y sin protección es también la fuente desde la que el mosquito sigue transmitiendo. Ninguna dosis aquí.

Qué esperar

Depende casi por completo del riñón. Los perros diagnosticados en estadios tempranos, sin proteína en orina, responden bien y viven años con buena calidad de vida bajo tratamiento y seguimiento. Cuando ya hay enfermedad renal establecida, el pronóstico es reservado y el tratamiento se vuelve más un manejo que una recuperación. No se cura: se controla, con recaídas posibles y controles de por vida. Por eso la prueba anual en zona endémica cambia tanto las cosas — encontrarla antes de que el riñón esté tocado es una enfermedad distinta de encontrarla después.

Por qué pasa

  • Parásitos del género Leishmania, transmitidos por la picadura de flebótomos
  • Vivir o pasar temporadas en zonas endémicas del sureste y la costa de México
  • Dormir fuera de casa, sobre todo al atardecer y de noche, que es cuando pica el mosquito
  • Sistema inmunitario que no logra controlar el parásito: muchos perros se infectan y solo algunos enferman

Qué se puede prevenir

  • Repelentes específicos contra flebótomos —collares o pipetas con piretroides— en zonas endémicas: es la medida con más efecto demostrado
  • Meter al perro en casa al atardecer y de noche, que es cuando pica el mosquito
  • Mosquiteros de malla fina: la del mosquito común no basta, el flebótomo es más pequeño
  • Eliminar materia orgánica en descomposición, hojarasca y escombros del patio, donde se crían
  • Analizar a los perros que viven en zona endémica una vez al año, aunque estén sanos
  • Si adoptas un perro del sureste o de la costa, pregunta si se le hizo la prueba

Cuánto cuesta atenderlo en México

Serología cuantitativa, de $1,200 a $3,000 MXN. PCR, de $1,500 a $3,500 MXN. Análisis completos con proteína en orina, de $1,500 a $3,000 MXN. Tratamiento inicial, de $4,000 a $15,000 MXN según fármacos y peso. Alopurinol de mantenimiento, de $300 a $900 MXN al mes. Controles cada tres a seis meses, de $1,500 a $3,000 MXN. Collar o pipeta repelente, de $400 a $900 MXN cada pocos meses.

Cuándo ir al veterinario

Esta semana ante lesiones en la cara, pérdida de pelo alrededor de los ojos, adelgazamiento o uñas que crecen muy rápido en un perro que vive o viajó a zona endémica. Ahora mismo si hay sangrado nasal que no cede, mucha sed con mucho pipí o decaimiento marcado. Y de forma programada, una vez al año, si vives en Tabasco, Chiapas, Quintana Roo, Campeche, Yucatán, Veracruz, Oaxaca, Nayarit o Sinaloa.

¿Me la puede contagiar mi perro?

No por contacto, ni por lamidas ni por convivir. Hace falta la picadura del mosquito, que primero pica al perro y después a la persona. Por eso el perro es reservorio: no te contagia él, pero mantiene el parásito en circulación cerca de casa.

¿Esto no era de España y Brasil?

También, pero no solo. En México es endémica en el sureste y varias zonas costeras, y Chiapas concentra la mayoría de los casos viscerales humanos. Tratarla como enfermedad de otro país es justamente lo que hace que se diagnostique tarde aquí.

¿Se cura?

Se controla, no se elimina. Los fármacos reducen la carga de parásito y muchos perros hacen vida normal, pero el tratamiento de mantenimiento y los controles siguen. Prometer curación en esta enfermedad es faltar a la verdad.

¿Hay que sacrificar al perro?

No. En algunos países se llegó a recomendar por salud pública, pero hoy el enfoque es tratar y proteger de nuevas picaduras, que es lo que corta la transmisión. La decisión se toma con el veterinario y según el estadio, nunca solo por el diagnóstico.

Fuentes