Hay una regla que los veterinarios repiten y que casi nadie traduce a números concretos: los premios no deben aportar más del 10 % de las calorías del día. El otro 90 % viene del alimento completo, que es el único que está formulado para cubrir todo lo que el animal necesita.
Traducirla es lo que cambia las cosas.
Cuántas calorías son en tu caso
Primero la energía en reposo: 70 × (peso en kg elevado a 0.75). Después se multiplica por 1.6 en un perro adulto esterilizado de vida normal, y por 1.2 en un gato de interior esterilizado.
- Perro de 5 kg: unas 375 kcal al día → 37 kcal en premios.
- Perro de 10 kg: unas 630 kcal → 63 kcal.
- Perro de 30 kg: unas 1,435 kcal → 143 kcal.
- Gato de 4 kg: unas 238 kcal → 24 kcal.
Ahora la parte incómoda: un cubo de queso manchego de 20 gramos son unas 70 kcal. En un perro de cinco kilos, eso es casi el doble del presupuesto diario de premios en un solo bocado. En proporción a su tamaño, equivale a que una persona se coma una hamburguesa completa entre comidas.
Lo que más engorda y no lo parece
- Queso: de 300 a 400 kcal por cada 100 g. El campeón indiscutible.
- Salchicha y jamón: además de calóricos, mucha sal.
- Premios comerciales «dentales»: de 30 a 100 kcal por pieza según el tamaño. Uno al día en un perro pequeño ya es el presupuesto entero.
- Huesos de cuero prensado: calorías y, sobre todo, riesgo de obstrucción cuando se ablandan.
- Cacahuate y crema de cacahuate: muy calóricos, y algunas marcas llevan xilitol, que es tóxico.
Cómo entrenar sin engordar al perro
Un perro que aprende algo nuevo puede recibir cincuenta premios en una sesión de diez minutos. La solución no es entrenar menos:
- Usa su propia croqueta. Aparta parte de la ración del día en una bolsa y entrena con eso. Funciona mejor de lo que la gente cree, sobre todo si el perro no come libre.
- Premios del tamaño de un chícharo. El perro valora que haya premio, no cuánto pesa. Un trozo de pollo del tamaño de una uña vale igual que uno de un bocado.
- Descuenta, no sumes. Si un día usaste muchos premios, la ración de la cena baja.
- Guarda lo muy rico para lo muy difícil. El queso se reserva para el trabajo con miedo o con reactividad, donde hace falta un premio que compita con el entorno.
- Premios que no se comen. Un lanzamiento de pelota, diez segundos de tira y afloja o una caricia en el pecho también son premio para muchos perros.
La parte de la casa
El presupuesto de premios se rompe por lo que da el resto de la familia. Un perro de ocho kilos con cuatro personas en casa que le dan «solo un trocito» recibe cuatro trocitos, y ninguno lo sabe. La única solución que funciona: un bote con la ración diaria de premios sobre la mesa, y cuando se acaba, se acabó.
Cómo saber si te pasaste
No por la báscula, que llega tarde, sino por el cuerpo: las costillas deben sentirse al pasar la mano con presión ligera, debe haber cintura visible desde arriba, y el abdomen debe subir desde el pecho hacia las patas traseras vistos de perfil. Si tienes que apretar para encontrar las costillas, sobra peso, y el sobrepeso acorta la vida y multiplica el dolor articular.