El consumo de agua es de los pocos datos que un dueño puede medir en casa con precisión, y de los que más información dan. Beber de más suele ser el primer signo visible de enfermedad renal, de diabetes y del síndrome de Cushing, meses antes de que aparezca cualquier otra cosa.

Cuánto es normal

La referencia habitual es de 50 a 60 ml por kilo de peso al día, contando toda el agua que entra: la del bebedero y la de la comida.

  • Perro de 5 kg: unos 250–300 ml.
  • Perro de 10 kg: unos 500–600 ml.
  • Perro de 30 kg: unos 1.5–1.8 litros.
  • Gato de 4 kg: unos 200–240 ml.

El umbral que preocupa está en 100 ml por kilo al día: por encima de eso se habla de polidipsia y se estudia, aunque el animal parezca estar perfecto.

Sube de forma normal con el calor, el ejercicio, la lactancia, una dieta muy seca y algunos medicamentos, sobre todo los corticoides y los diuréticos.

Cómo medirlo bien

  1. Llena el bebedero con una cantidad medida a la misma hora.
  2. A las 24 horas, mide lo que queda.
  3. Resta, y ten en cuenta la evaporación en clima caluroso: deja un vaso con agua al lado como control.
  4. Si hay varios animales, sepáralos ese día o mide por separado. Es la parte que más veces invalida la medición.
  5. Repite dos o tres días y saca el promedio.

Anota también cuánto orina: más agua entra, más agua sale. Un gato cuya caja de arena de pronto tiene bolas mucho más grandes está diciendo lo mismo que el bebedero.

El caso del gato, que es distinto

El gato viene del desierto y está diseñado para obtener el agua de la presa, no del bebedero. Un gato que come solo croqueta seca bebe más que uno que come húmedo, pero aun así vive por debajo de su hidratación ideal toda la vida.

Eso tiene una consecuencia concreta y cara: la orina queda más concentrada, y en machos la obstrucción urinaria es una de las urgencias más frecuentes, con un costo de 12,000 a 30,000 pesos y un riesgo real de muerte en dos días. Por eso el alimento húmedo, al menos en parte, no es un lujo.

Trucos que funcionan con gatos: varios bebederos repartidos por la casa, lejos de la comida y del arenero; recipientes anchos, para que los bigotes no rocen; agua cambiada dos veces al día; y una fuente en movimiento, que a muchos gatos les resulta mucho más atractiva —es la razón por la que beben del grifo—.

Cuándo preocuparse de verdad

Consulta si:

  • Bebe más de 100 ml por kilo al día de forma sostenida.
  • El cambio fue notorio y reciente, aunque no llegue a esa cifra.
  • Además orina más, o empezó a tener accidentes en casa un animal que no los tenía.
  • Hay pérdida de peso, cambio de apetito o decaimiento.
  • Es un gato mayor de siete años: ahí la enfermedad renal y el hipertiroidismo son lo primero que se busca.

Y en la dirección contraria: beber muy poco también es signo, sobre todo en gatos, y un animal que no bebe nada en 24 horas y está decaído necesita consulta el mismo día.