La misma diarrea significa cosas distintas según la edad. Un perro adulto con heces blandas y ánimo normal casi siempre se resuelve solo en un día. Un cachorro de dos meses con diarrea puede deshidratarse en seis horas, porque su reserva de líquido es diminuta y su hígado todavía no sostiene bien la glucosa.
Por eso esta guía existe aparte de las fichas de diarrea en perros y en gatos: el umbral para llamar al veterinario es otro, y en la lista de causas hay dos virus que matan.
Cuándo dejar de esperar
En un animal menor de seis meses, cualquiera de estas señales es motivo de consulta el mismo día:
- Diarrea con vómito al mismo tiempo. Es la combinación que deshidrata más rápido, y es la forma típica de empezar del parvovirus.
- Sangre en las heces, roja fresca o negra alquitranada.
- Olor especialmente fétido, distinto al normal. Los veterinarios lo reconocen, y en parvo es característico.
- Decaimiento: el cachorro que no quiere jugar ni levantarse.
- Rechazo del agua, no solo de la comida.
- Encías pálidas o pegajosas en vez de rosadas y húmedas.
- Más de tres o cuatro deposiciones líquidas en unas pocas horas.
- Esquema de vacunación incompleto, aunque el cuadro parezca leve. Esto por sí solo cambia la conversación.
Y una señal que casi nadie menciona: en razas miniatura, la diarrea con ayuno puede provocar hipoglucemia —temblor, tambaleo, encías pálidas, convulsión—. Es una urgencia propia y aparece antes que la deshidratación.
Parvovirus, en el cachorro
Es la causa que hay que descartar primero en un perro menor de seis meses sin esquema completo. El virus destruye el revestimiento del intestino y ataca la médula ósea, y el animal se muere de deshidratación y de infección secundaria, no del virus en sí.
Cómo se ve: empieza con decaimiento y falta de apetito, sigue con vómito repetido, y la diarrea aparece después —líquida, muy fétida y con frecuencia sanguinolenta—. De la primera señal al cuadro grave pueden pasar menos de veinticuatro horas.
Lo que conviene saber sin adornos:
- Se diagnostica con una prueba rápida en la consulta, de 350 a 900 pesos, sobre una muestra de heces.
- El tratamiento es hospitalario: sueros, control del vómito, antibióticos para las infecciones que entran por el intestino roto. De 8,000 a 25,000 pesos por cinco a siete días.
- Con tratamiento a tiempo sobrevive la mayoría. Sin él, no.
- El virus sobrevive meses en el suelo y resiste muchos desinfectantes. Por eso llegan casos a cachorros que nunca salieron de casa: entra en los zapatos.
- Se previene con la vacuna múltiple, que cuesta una fracción de lo anterior. El esquema son varias dosis porque los anticuerpos de la madre bloquean las primeras.
Panleucopenia, en el gatito
Es el equivalente felino y es tan grave o más. El virus es un parvovirus felino, de la misma familia, y hace lo mismo: destruye el intestino y la médula ósea. En gatitos muy pequeños puede matar en un día, a veces antes de que aparezca la diarrea.
Señales: decaimiento profundo, el gatito se queda sentado sobre el plato de agua sin beber, vómito, fiebre alta que después se desploma, diarrea líquida. La deshidratación en un gato pequeño avanza en silencio porque siguen pareciendo simplemente «dormidos».
Se previene con la triple felina, que muchas clínicas mexicanas venden como «trivalente». Igual que en el perro, hacen falta varias dosis.
Lo que no es un virus
La mayoría de las diarreas de cachorro no son parvo. Las causas corrientes:
- Parásitos intestinales. Muy frecuentes en México y casi universales en animales de la calle o de camada sin control. Por eso la desparasitación empieza a las dos semanas de vida y se repite.
- Coccidios y giardia. Dan diarrea que no cede con la desparasitación corriente, y necesitan tratamiento propio.
- Cambio de alimento de golpe. La causa número uno los primeros días en casa: el cachorro llega, se le cambia la marca, y aparece la diarrea. La transición se hace en siete a diez días.
- Estrés de la mudanza. Real y frecuente, pero es diagnóstico de descarte, no la primera explicación.
- Sobras y leche de vaca. La mayoría de los cachorros y gatitos no digieren bien la lactosa después del destete.
Qué hacer mientras llegas al veterinario
- Agua siempre disponible, en pequeñas cantidades y con frecuencia. No la fuerces con jeringa si está aturdido: puede aspirarla.
- No ayunes a un cachorro más de unas horas, y en razas miniatura, nada de ayuno sin indicación. El adulto tolera un día sin comer; el cachorro no.
- No des medicamentos humanos. Ni antidiarreicos, ni paracetamol, ni ibuprofeno: los dos últimos son tóxicos, y en gatos el ibuprofeno daña el riñón con dosis muy pequeñas.
- Aísla al enfermo de otros animales de la casa y lávate las manos entre uno y otro.
- Guarda una muestra de heces en una bolsa limpia. Ahorra tiempo en la consulta.
- Lleva el carnet de vacunación. La primera pregunta del veterinario va a ser esa.
La parte que sí depende de ti
El esquema completo antes de sacarlo a la calle, y la desparasitación repetida. Un cachorro con dos de tres dosis no está protegido, y ese malentendido es de donde salen la mayoría de los casos de parvovirus que llegan a las clínicas mexicanas. Hasta que el esquema termine: paseos en brazos, nada de parques, nada de contacto con perros de historia desconocida.