Vacunar a un cachorro parece un trámite de tres visitas y en realidad es una carrera contra algo invisible: los anticuerpos que le pasó su madre. Entender eso explica casi todas las dudas que la gente tiene sobre el calendario.
Por qué hay que repetir la vacuna varias veces
El cachorro nace con defensas prestadas por la madre a través del calostro. Esas defensas lo protegen las primeras semanas, y al mismo tiempo bloquean la vacuna: mientras estén altas, la dosis que le pongas no sirve de nada. El problema es que nadie sabe el día exacto en que bajan. Puede ser a las 8 semanas, puede ser a las 14, y varía entre hermanos de la misma camada.
Por eso no se pone una vacuna, se pone una serie. No es que la primera «no sea suficiente»: es que se repite hasta pasar la fecha en la que ya seguro no hay interferencia. Y esa fecha es el dato que casi todo el mundo calcula mal.
La dosis que de verdad importa es la última
La recomendación internacional es clara: la última dosis de la serie debe darse a las 16 semanas de edad o después. No a las 12. Un cachorro que terminó su cuadro a las 12 semanas puede quedar desprotegido, y es exactamente el perfil del cachorro que enferma de parvovirus «estando vacunado».
El esquema habitual queda así:
- 6 a 8 semanas: primera dosis de la múltiple
- 10 a 12 semanas: segunda dosis
- 14 a 16 semanas: tercera dosis, y esta es la que cierra la serie
- Refuerzo entre los 6 y los 12 meses, y después cada uno a tres años según la vacuna
Si el cachorro llegó a tu casa con más de 16 semanas y sin vacunar, no necesita tres dosis por su edad: necesita dos separadas por unas semanas.
Qué incluye la múltiple y qué va aparte
La vacuna que aquí se conoce como múltiple, quíntuple o séxtuple cubre las enfermedades que se consideran esenciales para cualquier perro del mundo: moquillo, parvovirus y hepatitis infecciosa (adenovirus). Según la marca añade parainfluenza y leptospirosis.
Aparte van las que dependen de cómo viva tu perro:
- Rabia: obligatoria en México y necesaria para cualquier trámite de viaje. Se pone a partir de los tres meses.
- Leptospirosis: muy pertinente en buena parte del país. Se transmite por orina de roedores y por agua estancada, y las lluvias y las inundaciones aumentan el riesgo. Necesita dos dosis iniciales separadas por dos a cuatro semanas y refuerzo anual, no cada tres años.
- Bordetella y parainfluenza: para perros que van a guardería, pensión, estética o exposiciones.
La antirrábica es gratuita
México tiene un programa nacional de vacunación antirrábica canina y felina, con campañas masivas y puestos gratuitos a lo largo del año. Es una de las razones por las que el país lleva años sin casos de rabia humana transmitida por perro, y conviene aprovecharlo: la vacuna es la misma.
Lo que sí conviene es guardar el comprobante con la fecha. Sin ese papel, un viaje, una guardería o un trámite se complican, y la memoria de todos falla con las fechas.
Mientras no termine el cuadro
Aquí hay una tensión real que casi nadie explica. Por un lado, el cachorro no está protegido hasta después de la última dosis y el parvovirus sobrevive meses en el suelo. Por otro, las semanas entre las 3 y las 16 son la ventana en la que aprende a vivir en el mundo, y un cachorro que pasa ese periodo encerrado suele convertirse en un perro miedoso.
La salida sensata no es elegir un extremo:
- Evita parques públicos, banquetas con mucho tránsito de perros y zonas donde haya habido parvovirus
- Sí llévalo cargado a ver la calle, a oír coches, a conocer gente
- Sí organiza encuentros con perros adultos vacunados y sanos, en casas particulares
- Sí déjalo caminar en superficies limpias y controladas
Antes de la cita
Un cachorro se vacuna cuando está sano. Si tiene diarrea, fiebre o está muy parasitado, la vacuna se pospone unos días: el sistema inmunitario ocupado responde peor. Por eso la desparasitación suele ir por delante o en paralelo, y por eso el veterinario revisa antes de inyectar en lugar de poner la dosis y ya.
Y un detalle práctico: quédate cerca la media hora siguiente. Las reacciones alérgicas a una vacuna son poco frecuentes, pero cuando ocurren aparecen pronto —hinchazón de la cara, ronchas, vómito— y se resuelven bien si se atienden rápido.