La pregunta que llega al mostrador de la veterinaria suele ser «¿cuál es mejor, la pipeta o la pastilla?». Es la pregunta equivocada, o al menos la segunda. La primera es contra qué, dónde vives y quién más hay en casa.

Lo primero: el 95% de las pulgas no está en tu perro

Este dato ordena todo lo demás. Las pulgas adultas que ves sobre el animal son una fracción pequeña de la población: los huevos, larvas y pupas están en la casa, en las grietas del piso, en la alfombra, en la cama, en el sillón, en el patio. Por eso la queja más común después de aplicar un producto —«se lo puse y siguen apareciendo»— casi nunca significa que el producto falló.

Significa que se está tratando un tercio del problema. Y significa también que hay que tratar a todos los animales de la casa a la vez, no solo al que se rasca, además de lavar textiles con agua caliente y aspirar a conciencia, tirando la bolsa después.

Las pupas son especialmente tercas: resisten en el ambiente y eclosionan cuando detectan vibración y calor. Por eso es normal seguir viendo pulgas nuevas durante varias semanas después de empezar bien un tratamiento, y por eso hay que sostenerlo al menos tres meses en vez de abandonarlo a la segunda semana.

Los tres formatos, sin marketing

Pipeta: cómo se aplica y cuánto dura

Se aplica en la piel de la nuca, separando el pelo. Suele durar un mes. Es cómoda y funciona bien, con dos advertencias prácticas: hay que aplicarla sobre la piel y no sobre el pelo, que es donde falla la mitad de las veces, y hay que respetar los días sin baño ni nado que indique el fabricante. Es la opción habitual cuando además se busca efecto repelente contra mosquitos.

Tableta: por qué no repele pero sí es fiable en dosis

Se da por la boca y según el principio activo dura de un mes a tres. Es la más fiable en cuanto a dosis: no se lava, no se transfiere a las manos de los niños, no se aplica mal. Su límite es que en general no repele: la pulga o la garrapata tiene que picar para morir. Para pulgas eso da igual; para enfermedades transmitidas por garrapata, la diferencia importa, y ahí conviene hablarlo con el veterinario.

Collar: cuándo funciona y cuándo no

Los collares de nueva generación duran varios meses y funcionan; los de supermercado, en general, no. Es una opción razonable para quien olvida las fechas, y hay que ajustarlo bien —dos dedos de holgura— y quitarlo si aparece irritación en el cuello. En perros que nadan mucho pierde eficacia antes.

México: la garrapata no es un detalle estético

En buena parte del país la garrapata café del perro transmite enfermedades que enferman de gravedad a los perros y también a las personas: ehrlichiosis y rickettsiosis, entre otras. Hay estados donde los casos humanos son un problema de salud pública real.

Eso cambia el cálculo. En zonas de riesgo, la prevención deja de ser opcional y deja de ser estacional: el ciclo de la garrapata café se completa dentro de las casas y los patios, así que hay actividad todo el año. Y el control del ambiente —grietas, casetas, patios, muros— pesa tanto como el producto que lleva el perro encima.

Lo que no se debe hacer nunca

  • No uses en un gato un producto para perro. Muchos antiparasitarios caninos contienen permetrina, que en gatos causa temblores, convulsiones y muerte. Es una de las intoxicaciones felinas evitables más frecuentes, y ocurre también cuando el gato duerme pegado al perro recién tratado.

  • No ajustes la dosis por tu cuenta partiendo una pipeta de perro grande para un perro chico: la concentración no se reparte como imaginas.

  • No mezcles productos sin preguntar. Sumar collar, pipeta y tableta no multiplica la protección; multiplica el riesgo.

  • No arranques una garrapata con la mano ni la quemes. Se retira con pinza fina, sujetando lo más cerca posible de la piel y tirando firme y recto.

  • No confíes en remedios caseros —ajo, vinagre, aceites esenciales— como única medida. Varios aceites esenciales son además tóxicos para gatos.

Cómo elegir según tu situación

  • Gato de interior: producto felino, mensual, y trata a todos los animales de la casa.

  • Perro de ciudad sin campo: cualquiera de los tres formatos, priorizando el que vayas a cumplir de verdad.

  • Perro que sale al campo o vive en zona de garrapata: conviene un producto con efecto repelente y revisión manual después de cada salida, sobre todo porque una picadura descuidada puede complicarse con heridas que se complican con larvas.

  • Perro alérgico a la picadura de pulga: control estricto y sin huecos entre dosis, porque a un perro alérgico a la picadura de pulga le basta una picadura.

  • Casa con niños pequeños: la tableta evita el residuo en el pelo.

  • Perro que nada seguido: tableta, o pipeta respetando los días sin agua.

El mejor antiparasitario, al final, es el que se aplica en la fecha correcta todos los meses. Una alarma en el teléfono hace más por tu perro que la diferencia entre dos marcas.