Parece de sentido común: hace calor, quítale el abrigo. Pero el pelo de un perro no funciona como un suéter, y en la mayoría de los casos raparlo empeora las cosas en vez de mejorarlas.
Cómo funciona en realidad
Muchas razas tienen manto doble: un pelo exterior largo y duro que repele agua y sol, y una borra interior densa que aísla. Ese conjunto no calienta: aísla, y el aislamiento funciona en las dos direcciones. Mantiene el frío fuera en invierno y el calor fuera en verano, además de crear una capa de aire que circula contra la piel.
Y hay algo que casi nadie sabe: los perros no se refrescan por la piel. Prácticamente no sudan; disipan calor jadeando y por las almohadillas. Quitarles el pelo no les da una vía nueva de enfriamiento, porque esa vía no existe.
Lo que sí pasa al rapar un manto doble
- Quemadura solar y, a largo plazo, más riesgo de daño en la piel. La piel debajo casi nunca ha visto el sol.
- Más calor, no menos: sin la capa aislante, el sol llega directo a la piel.
- Más picaduras de insectos y más garrapatas visibles pegadas a la piel.
- El pelo puede crecer mal. Es el efecto que más se lamenta: en algunas razas de manto doble, la borra vuelve a crecer más rápido que el pelo exterior y el manto queda para siempre algodonoso, opaco y peor aislante que antes.
Razas donde esto aplica: husky, malamute, pastor alemán, golden retriever, border collie, chow chow, samoyedo, y en general cualquier perro con borra densa bajo el pelo.
Qué hacer en su lugar
- Cepillar, y cepillar bien. Es la medida que de verdad funciona: retirar la borra muerta permite que el aire circule. En temporada de muda, varias veces por semana con un cepillo que llegue a la capa interna.
- Sombra real y agua fresca en varios puntos.
- Cambiar los horarios de paseo: antes de las nueve y después de las siete en la mayor parte de México.
- Tapete o alberca de enfriamiento, mojando de nuevo cuando se seque.
- Mojar patas, panza e ingles, que es donde la piel es más fina y hay más superficie de intercambio.
- Ventilador a nivel del suelo, que es donde está el perro.
Las excepciones, que existen
Rapar tiene sentido en algunos casos concretos:
- Razas de pelo que crece continuamente y no muda —caniche, bichón, shih tzu, maltés, schnauzer—: ahí el corte es parte del mantenimiento normal, y en verano puede acortarse. No tienen manto doble.
- Nudos apretados que ya no se pueden desenredar: raparlo es lo correcto, porque un nudo tirando de la piel duele y esconde infección.
- Indicación veterinaria: cirugía, problema de piel, o un perro mayor con movilidad reducida que no se puede acicalar.
- Perros que nadan mucho, donde el manto tarda demasiado en secarse.
Y si de todos modos vas a cortar, pide recorte, no rapado al ras: dejar al menos dos o tres centímetros conserva parte de la protección solar.
El verdadero factor de riesgo
El golpe de calor no lo decide el pelo, lo deciden el ejercicio a la hora equivocada, el coche, la falta de sombra y de agua, y la conformación del animal. Un bulldog rapado sigue siendo un bulldog braquicéfalo, y esa es la variable que importa. Los perros de hocico corto, los mayores, los que tienen sobrepeso y los que padecen del corazón corren mucho más riesgo que un husky bien cepillado a la sombra.