Un perro perdido no se comporta como el perro que conoces. Entra en modo de supervivencia en cuestión de minutos: se esconde, deja de responder a su nombre y puede huir incluso de su propia familia. Saber eso cambia todo lo que hay que hacer en las primeras horas.
La primera hora
- Que alguien se quede en casa o en el punto exacto donde se perdió. Muchos perros vuelven solos al lugar en el que se separaron, y encontrarlo vacío los vuelve a mandar lejos.
- Busca a pie, no en coche. Desde el coche no se ve debajo de los autos ni en los huecos, que es donde se meten.
- No grites su nombre a lo lejos. Un perro en pánico oye la voz alterada, no la palabra, y se aleja. Habla en tono normal y alegre, como cuando lo llamas a comer.
- Lleva algo que suene familiar: la bolsa de premios, su juguete que chilla, el llavero. El sonido funciona mejor que la voz.
- Si lo ves, no corras hacia él. Agáchate de lado, mira a otro lado, incluso siéntate en el piso. Muchos perros perdidos han sido «espantados» varias cuadras más lejos por su propio dueño corriendo.
Dónde buscar de verdad
Un perro asustado se esconde en lugares estrechos y oscuros y sale al anochecer o de madrugada, cuando hay menos gente. Revisa, con lámpara:
- Debajo de los coches estacionados, uno por uno.
- Terrenos baldíos, obras en construcción, estacionamientos y bodegas.
- Coladeras, alcantarillas y huecos bajo escaleras.
- Azoteas y patios de servicio, si escapó desde un departamento.
- Camellones y jardines con matorrales.
Y vuelve a los mismos puntos de madrugada. El barrido diurno y el nocturno encuentran perros distintos.
Las primeras horas: a quién avisar
- Grupos de Facebook de tu colonia, alcaldía o municipio, y los grupos de mascotas perdidas de tu ciudad. Es el canal que más resultados da en México.
- El chat vecinal de WhatsApp.
- Control animal municipal y el centro antirrábico de tu zona: llama y ve en persona si puedes. La descripción por teléfono se pierde; una foto en el mostrador, no.
- Veterinarias del rumbo. Es a donde llevan a un perro atropellado o encontrado. Deja foto y teléfono en cada una.
- Empresa del microchip: repórtalo como perdido y verifica que tus datos estén actualizados. Es el momento en que la gente descubre que el chip sigue registrado a nombre del refugio o con un teléfono de hace tres años.
- Repartidores, basureros, taxistas y vigilantes de la zona. Se mueven por toda la colonia todo el día y ven más que nadie.
Los carteles, bien hechos
Siguen funcionando, sobre todo con quien no está en redes. Lo que los hace útiles:
- Letra enorme y pocas palabras. Se leen desde un coche en movimiento: «PERRO PERDIDO», la foto, el teléfono. Nada más.
- Foto de cuerpo entero, no un retrato tierno de la cara.
- Menciona una recompensa si la ofreces, sin decir la cantidad.
- Cruceros con semáforo, tiendas, escuelas, paradas de camión y postes en un radio de un kilómetro, ampliándolo cada día.
- Guarda una seña particular que no publiques, para verificar a quien llame.
El truco del olor
Es de lo poco que ayuda de verdad con un perro que anda cerca pero no se deja ver: deja en la puerta de tu casa o en el punto donde se perdió su cama sin lavar, una playera tuya usada y su tazón de agua. El olor propio es una referencia mucho más fuerte que la voz, y muchos perros aparecen ahí por la noche.
Si sospechas que ronda una zona concreta, una cámara barata de esas que se ven desde el teléfono, apuntando a un plato de comida, resuelve la pregunta de si sigue ahí.
Los días siguientes
- Repite la ronda a las mismas horas, y revisa control animal en persona cada dos o tres días: los animales entran y salen.
- Amplía el radio. Un perro grande puede recorrer varios kilómetros en un día; uno pequeño se queda mucho más cerca de lo que la gente supone.
- Vuelve a publicar cada pocos días: las publicaciones se hunden en los grupos y la de hace una semana ya no la ve nadie.
- Cuidado con los fraudes. Aparecen llamadas pidiendo dinero por adelantado para «entregarlo» o para un supuesto transporte desde otra ciudad. Nunca pagues antes de ver al animal; pide la seña particular que te guardaste.
- No te rindas pronto. Hay perros que aparecen a las tres semanas, flacos y cerca de casa.
Para que no vuelva a pasar
- Placa con tu teléfono, siempre puesta. Es lo único que permite que un desconocido te llame en veinte minutos. Cuesta cien pesos.
- Microchip con los datos al día. Revísalo hoy, no el día que lo necesites.
- Arnés en lugar de collar para perros que se echan atrás cuando se asustan: del collar se salen con facilidad.
- Cohetes y fiestas patrias. En México, la mayor parte de las fugas se concentra en septiembre, en diciembre y en las fiestas patronales. Esos días: puertas cerradas con seguro, cuarto interior, música o televisión de fondo, y nada de paseos en el horario de los cohetes.
- Revisa la reja y la barda antes de la temporada, no después.