La primera sorpresa de quien llega con un gatito a casa es que no pasa nada. El gatito sale del transportín, se mete debajo de un mueble y se queda ahí. A veces un día entero.

Eso no es un problema: es exactamente lo que hace un gato sano en territorio desconocido. Forzarlo a salir es lo único que puede convertirlo en un problema.

Un cuarto, no la casa

Prepara una habitación —el baño de visitas o una recámara sirven— con todo dentro: cama o caja con una manta, agua, comida, arenero y un par de juguetes. Ahí vive los primeros días.

La razón es de olfato: un gato se orienta por olor, y necesita construir un mapa antes de ampliarlo. Con la casa entera disponible desde el día uno, muchos gatitos eligen un escondite lejano, dejan de comer y no encuentran el arenero. Con un cuarto, en dos o tres días sale a saludar solo.

Y una regla que evita accidentes: arenero y comida separados, en extremos opuestos del cuarto. Ningún gato come junto a su baño, y si no le queda opción, deja de usar uno de los dos.

El arenero

  • De borde bajo, para que un gatito de dos meses pueda entrar sin escalar.
  • Sin tapa al principio. La tapa concentra el olor y a muchos gatos les incomoda.
  • Arena aglutinante fina y sin perfume. Es la que prefieren en casi todas las pruebas; el perfume es para la nariz del humano y en contra de la del gato.
  • La cuenta es un arenero por gato, más uno. Con un solo gatito, dos.
  • Se retira lo sucio todos los días. Un arenero descuidado es la causa número uno de que un gato empiece a hacer fuera.

Casi ningún gatito necesita que le enseñen: se le pone dentro después de comer y de despertar, y el instinto hace el resto. Si a los pocos días no lo usa, se revisa el tipo de arena y la ubicación antes de pensar en conducta.

Comida y agua

Un gatito come cuatro o cinco veces al día hasta los cuatro meses. Alimento específico de gatito, que tiene más energía y más proteína que el de adulto; no es una diferencia de mercadotecnia.

Dos cosas que importan más de lo que parecen:

  • Alimento húmedo, al menos en parte. El gato es un animal de origen desértico y bebe poco: obtiene el agua de la presa. Un gato que come solo croqueta seca vive por debajo de su hidratación ideal toda la vida, y en machos eso pesa: la obstrucción urinaria es de las urgencias más frecuentes y más caras.
  • Nada de leche de vaca. La mayoría de los gatos no digiere la lactosa después del destete, y el resultado es diarrea. La imagen del platito de leche es una de las más equivocadas que existen.

El agua, en un recipiente ancho y lejos de la comida. Muchos gatos beben más de una fuente en movimiento, y eso no es un capricho: es la razón por la que beben del grifo.

Las primeras noches

Un gatito puede maullar de noche los primeros días, y la respuesta correcta es la misma que con el llanto de un cachorro: compañía sin espectáculo. Que el cuarto esté cerca, que haya un escondite cómodo —una caja de cartón de lado funciona mejor que una cama cara—, y una sesión de juego intensa antes de dormir.

Lo que no conviene: acostumbrarlo a jugar con las manos. El gatito que muerde dedos a los dos meses es gracioso; el gato de cuatro kilos que hace lo mismo, no, y desaprenderlo cuesta el triple.

La casa, revisada

  • Ventanas y balcones con malla. Los gatos caen, y los gatitos más. Un mosquitero normal no sostiene a un animal.
  • Lirios fuera de la casa. Todas sus partes, incluido el polen y el agua del florero, causan insuficiencia renal aguda en gatos. Es la planta más peligrosa que hay para ellos.
  • Hilos, listones y ligas, guardados. Un hilo tragado se convierte en un cuerpo extraño lineal, que es de las cirugías intestinales más serias.
  • Lavadora y secadora cerradas y revisadas antes de encender. Es un accidente clásico y evitable.

Veterinario y calendario

Consulta en los primeros tres días: revisión general, peso, lectura de chip, desparasitación y plan de vacunas. Pregunta por la prueba de leucemia felina si el gatito viene de la calle o de camada desconocida.

La triple felina —«trivalente» en muchas clínicas— son varias dosis, y la antirrábica se aplica gratis en las campañas del sector salud. La esterilización se programa alrededor de los cinco o seis meses, antes del primer celo.

Qué es normal y qué no

Normal: esconderse uno o dos días, comer poco el primer día, maullar de noche, dormir la mayor parte del tiempo, ronronear al tercer día como si siempre hubiera vivido ahí.

Motivo de consulta el mismo día: no comer más de veinticuatro horas —en gatos el ayuno prolongado daña el hígado—, diarrea líquida, vómito repetido, ojos con secreción o pegados, estornudos continuos, respirar con la boca abierta, o un gatito que no se levanta.