El arenero es, con diferencia, el objeto que más problemas de convivencia provoca con un gato. Y la mayoría de esos problemas no son de conducta: son de arena, de número o de ubicación.
Los tipos, con sus pros y contras
- Aglutinante de bentonita. Es la que más gatos prefieren en las pruebas de elección, sobre todo la de grano fino, porque se parece a la arena natural. Fácil de limpiar. Contra: pesa, hace polvo, y no es biodegradable.
- Sílice o cristal. Absorbe mucho, casi no huele y dura semanas. Contra: a muchos gatos les resulta incómoda al pisar, y no permite ver el tamaño de la orina, que es un dato de salud útil.
- Vegetal: de maíz, trigo, madera o papel. Biodegradable, ligera, poco polvo. Contra: aglutina peor y algunos gatos la rechazan.
- Arena no aglutinante clásica. Barata y la peor opción práctica: hay que cambiarla entera muy seguido y el olor se concentra.
Si tienes que elegir a ciegas: aglutinante de grano fino y sin perfume es la apuesta con más probabilidad de acierto.
El perfume y la tapa son para ti
Dos decisiones que casi todo el mundo toma pensando en su propio olfato y que van en contra del gato:
- El perfume. El olfato del gato es muchísimo más sensible que el nuestro; una arena perfumada que a ti te parece agradable a él puede resultarle insoportable. Es una causa frecuente de rechazo del arenero.
- La tapa. Concentra el olor dentro, reduce el espacio para girarse y quita la visibilidad, que para un gato importa: en un arenero tapado no puede ver quién se acerca. Muchos gatos la aceptan, y si hay algún problema, quitarla es de lo primero que se prueba.
Cuántos y dónde
- Uno por gato, más uno. Un gato, dos areneros. Dos gatos, tres.
- En sitios distintos de la casa. Dos areneros juntos cuentan como uno para el gato.
- Lejos de la comida y del agua. Ningún gato come junto a su baño.
- Con salida despejada: nada de rincones sin escape ni junto a la lavadora, que arranca sola y asusta.
- Tamaño: al menos vez y media el largo del gato de la nariz a la base de la cola. La mayoría de los areneros comerciales se quedan cortos.
- Borde bajo para gatitos y para gatos mayores con artrosis. Un gato que deja de usar el arenero porque saltar el borde le duele es un caso clásico mal interpretado como conducta.
Cuánta arena y cada cuánto
- De 5 a 7 cm de profundidad. Menos no permite escarbar, y escarbar es parte del acto.
- Retirar lo sucio todos los días, y mejor dos veces. Es lo que más impacto tiene.
- Cambio completo y lavado del arenero: cada dos o tres semanas con arena aglutinante; cada mes con sílice.
- Lava con agua y jabón neutro. Nada de cloro ni de amoniaco: el olor recuerda al de la orina e invita a marcar al lado.
- Cambia el arenero de plástico cada año o dos: se raya y los arañazos retienen olor.
Si quieres cambiar de arena
Nunca de golpe. Pon el arenero nuevo al lado del de siempre, con la arena nueva, y deja que elija. Si la usa, retiras el viejo en unos días. Cambiar de un día para otro es una de las causas más comunes de que un gato empiece a hacer fuera.
Lo que el arenero te dice de su salud
Vale la pena mirarlo, no solo limpiarlo:
- Bolas de orina más grandes o más numerosas de lo habitual: puede ser riñón, diabetes o hipertiroidismo. Es de los primeros signos.
- Muchas visitas con poca orina, o entrar y salir sin resultado: problema urinario, y en machos es urgencia de horas.
- Sangre.
- Heces muy duras o ausentes más de dos días.
- Diarrea.
Por eso, entre otras razones, la arena de sílice tiene una desventaja poco mencionada: al absorberlo todo, esconde justo la información que conviene ver.