Cómo educar a un cachorro: las primeras semanas en casa
Ordenar las primeras semanas para no tener que corregir después lo que se aprendió mal.
¿Es para tu caso?
Para las primeras semanas de un cachorro sano recién llegado. Si el perro ya es adulto o llega de una situación difícil, el orden sirve igual, pero el ritmo será más lento y conviene contar con ayuda desde el principio.
Qué necesitas
- Premios muy pequeños, del tamaño de un guisante
- Una cama o colchoneta en un rincón tranquilo
- Dos o tres juguetes de morder de texturas distintas
- Collar o arnés ligero y correa
Paso a paso
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Los tres primeros días no enseñes nada. Deja que recorra la casa a su ritmo y que duerma todo lo que quiera.
Espera: Un cachorro duerme entre 16 y 20 horas al día. Que duerma mucho es lo normal, no un síntoma.
Repeticiones: Los tres primeros días
Pasa al siguiente cuando: Come, duerme y explora sin esconderse.
Si no sale: Si se queda quieto en un rincón, no lo saques a la fuerza. Siéntate cerca sin mirarlo y deja comida a media distancia.
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Enseña su nombre: dilo una vez y, cuando gire la cabeza, dale un premio.
Espera: Que gire hacia ti al oírlo.
Premia: Un premio diminuto, en el segundo en que gira. El momento importa más que el premio.
Repeticiones: 10 al día, sueltas
Pasa al siguiente cuando: Gira la cabeza 8 de cada 10 veces, también con ruido alrededor.
Si no sale: Estás usando el nombre demasiado. Si suena veinte veces al día sin consecuencia, deja de significar algo.
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Cuando te muerda la mano jugando, deja de moverla y dale un juguete. Si insiste, levántate y sal de la habitación diez segundos.
Espera: Que el juego se pare siempre que hay dientes en la piel.
Premia: Que el juego continúe, en cuanto muerde el juguete y no a ti.
Repeticiones: Cada vez que ocurre
Pasa al siguiente cuando: Va al juguete solo, sin que se lo ofrezcas.
Si no sale: Nunca le cierres la boca con la mano ni le sujetes el hocico. Enseña que las manos son una amenaza, y las manos son justo lo que tiene que aprender a tolerar.
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Practica quedarse solo desde el primer día: sal de la habitación un minuto y vuelve, varias veces al día.
Espera: Que se quede en su sitio o siga con el juguete.
Premia: Un juguete relleno que solo aparece cuando te vas.
Repeticiones: 3–5 al día
Pasa al siguiente cuando: Aguanta diez minutos sin llorar.
Si no sale: Baja a treinta segundos. Empezar esto tarde es el origen de la mayoría de los casos de ansiedad por separación.
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Preséntale el mundo antes de las 16 semanas: superficies distintas, ruidos, coches, paraguas, gente con gorra, niños a distancia.
Espera: Que mire, se acerque si quiere y siga a lo suyo.
Premia: Un premio cada vez que algo nuevo aparece y él se queda tranquilo.
Repeticiones: 1–2 situaciones nuevas al día, cortas
Pasa al siguiente cuando: Ve algo nuevo y no se aparta.
Si no sale: Si se esconde o se queda clavado, has ido demasiado cerca o demasiado rápido. Aumenta la distancia hasta que vuelva a comer premios: un cachorro que no come está por encima de su límite.
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Pregunta a tu veterinario cuándo puede pisar la calle según el calendario de vacunas de tu zona, y mientras tanto sácalo en brazos o en transportín.
Espera: Que vea y oiga la calle sin tocar el suelo donde hay riesgo.
Premia: Premios durante el paseo en brazos.
Repeticiones: Diario, 10–15 minutos
Pasa al siguiente cuando: Mira coches y gente desde tus brazos sin temblar.
Si no sale: No esperes al final de las vacunas para empezar a socializar: la ventana se cierra antes. Esta es la razón por la que la AVSAB recomienda las clases de cachorros antes de completar el calendario.
Cuánto suele tardar
- Días 1–3 — Come, duerme y explora sin esconderse.
- Semanas 1–2 — Responde a su nombre y sabe dónde está su cama.
- Hasta las 16 semanas — Ventana de socialización. Lo que conozca en este tramo le costará mucho menos aceptar de adulto.
- Meses 4–6 — Vuelve el mordisqueo con el cambio de dientes. No es un retroceso, es la boca.
- Meses 6–12 — Etapa de poner a prueba lo aprendido. La constancia aquí decide cómo será de adulto.
Es una orientación, no un plazo. El ritmo depende de la edad, la salud, la experiencia previa, el entorno y la constancia de las sesiones.
Cómo saber que va bien
- Responde a su nombre 8 de cada 10 veces.
- Cuando quiere morder, va al juguete y no a la mano.
- Se queda solo diez minutos sin llorar.
- Duerme la noche entera con una sola salida como mucho.
- Ve cosas nuevas en la calle sin apartarse ni quedarse clavado.
Si no funciona
- Muerde muchísimo y no para. → Mira cuánto duerme. Un cachorro que no llega a 16 horas suele morder por cansancio, no por juego. Dale sitio tranquilo y silencio.
- Llora toda la noche. → Las primeras noches pon su cama en tu habitación y aléjala unos centímetros cada noche. Llegar a la soledad de golpe cuesta semanas de arreglar.
- Se hace pipí en casa aunque lo saques. → Sácalo al despertar, después de comer y después de jugar, siempre al mismo sitio. A esa edad aguanta aproximadamente una hora por cada mes de vida.
- Ignora los premios en la calle. → Está por encima de su umbral. Aléjate de lo que le preocupa hasta que vuelva a comer.
Errores frecuentes
- Esperar a terminar todas las vacunas para que conozca el mundo. → Pregunta a tu veterinario qué es seguro en tu zona y usa brazos, transportín y casas de conocidos. El miedo que deja una ventana perdida dura años.
- Meterle la nariz en el pipí. → No entiende nada y aprende a esconderse para hacerlo. Sácalo más veces y premia el acierto fuera.
- Regañarle por morder. → Para el juego y ofrece el juguete. Morder es normal a esa edad: se redirige, no se prohíbe.
- Sesiones largas de entrenamiento. → Dos minutos, varias veces al día. Un cachorro no sostiene la atención más que eso.
- Dejar que niños o visitas lo cojan en brazos todo el rato. → Que se acerque él. Un cachorro que no puede irse de una interacción aprende que acercarse a la gente es arriesgado.
Cuándo ver al veterinario
- Diarrea o vómitos más de un día, sobre todo si además está apagado.
- No come nada durante 24 horas.
- Cojea, se queja al tocarlo o no apoya una pata.
- Tose, le cuesta respirar o le supuran los ojos.
- Se esconde y tiembla con cosas cotidianas, no solo con ruidos fuertes.
- Gruñe al acercarte a su comida o a un juguete.
Cuándo parar por tu cuenta: Si gruñe defendiendo comida u objetos, o si tiene miedo intenso de cosas normales, no sigas por tu cuenta. Estas dos cosas se agravan rápido si se manejan mal y son mucho más fáciles de resolver a los tres meses que al año.
¿A qué edad se puede empezar a educar a un cachorro?
En cuanto llega a casa, normalmente a las 8 semanas. No con sesiones formales, sino con lo cotidiano: cómo se pide atención, qué se muerde y qué no, y que quedarse solo un rato es normal.
¿Cuánto debe durar una sesión?
Uno o dos minutos, varias veces al día. Es mejor terminar cuando aún quiere seguir que cuando ya se ha cansado.
¿Puedo sacarlo antes de terminar las vacunas?
Es una decisión de tu veterinario, que conoce el riesgo real de tu zona. Mientras tanto, en brazos o en transportín ve y oye la calle sin tocar el suelo, y eso ya cuenta como socialización.
¿Y si muerde a los niños?
El mordisqueo de juego es normal pero los niños no pueden gestionarlo: se mueven rápido y chillan, y eso lo excita más. Supervisa siempre, enséñales a quedarse quietos y da al cachorro un sitio donde nadie lo moleste.
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Fuentes
Este material sirve para orientarte y no sustituye la consulta con un veterinario, un especialista veterinario en comportamiento o un adiestrador cualificado. Si la conducta cambió de golpe, si hay dolor, miedo intenso o agresión, deja los ejercicios y busca ayuda presencial.