Ansiedad por separación en perros: qué hacer paso a paso

Enseñarle a quedarse solo aumentando el tiempo poco a poco, sin que llegue a angustiarse.

Quedarse solo y estar tranquilo Dificultad: Requiere constancia Desde: Cualquier edad. Cuanto antes se empieza, menos cuesta.
Por Equipo Mascotería (Dimitry y Paola) Publicado el Actualizado el

¿Es para tu caso?

Para perros que se ponen nerviosos al quedarse solos: lloran, siguen a la persona hasta la puerta, arañan o destrozan cerca de la salida. No sirve para un perro que simplemente se aburre y muerde cosas estando tú en casa: eso es otro problema y se resuelve con actividad, no con salidas graduales.

Qué necesitas

Paso a paso

  1. Antes de cambiar nada, graba a tu perro solo durante 30 minutos con una salida normal, la de siempre.

    Espera: Verás en qué minuto exacto empieza el problema y en qué consiste: si llora, jadea, babea, da vueltas o araña la puerta.

    Repeticiones: 1 vez

    Pasa al siguiente cuando: Sabes cuántos minutos aguanta tranquilo. Ese número es tu punto de partida, y todo el plan se construye sobre él.

    Si no sale: Si empieza a angustiarse antes de que cierres la puerta, tu punto de partida es cero segundos y empiezas por el paso 2.

  2. Coge las llaves, ponte los zapatos o el abrigo… y siéntate a ver la tele. Repite varias veces al día sin salir.

    Espera: Al principio se levantará y te seguirá. Con las repeticiones dejará de hacerlo.

    Premia: Ninguno: aquí lo que enseña es que no pasa nada. Un premio convertiría las llaves en una señal de comida.

    Repeticiones: 5–10 al día, en momentos sueltos

    Pasa al siguiente cuando: Coges las llaves y ni levanta la cabeza.

    Si no sale: Reparte las señales: un día solo las llaves, otro día solo los zapatos. Juntas pesan más que por separado.

  3. Dale el juguete relleno, sal por la puerta, ciérrala y vuelve a entrar de inmediato.

    Espera: Que siga con el juguete o levante la vista sin alterarse.

    Premia: El juguete relleno, que se queda contigo al volver. Así solo existe cuando estás fuera.

    Repeticiones: 5–8 por sesión, 1–2 sesiones al día

    Pasa al siguiente cuando: Cinco salidas seguidas sin que se levante ni vocalice.

    Si no sale: No llegues a cerrar: abre la puerta, sal medio cuerpo y vuelve. Cualquier paso puede partirse en dos más pequeños.

  4. Alarga la ausencia sin orden fijo: 10 segundos, 3 segundos, 25 segundos, 8 segundos.

    Espera: Que la espera deje de tener un patrón previsible y por tanto deje de tener suspenso.

    Premia: El juguete relleno.

    Repeticiones: 5–8 por sesión

    Pasa al siguiente cuando: Aguanta un minuto tranquilo cuatro veces de cada cinco.

    Si no sale: Es la trampa más común: subir siempre. Si cada salida es más larga que la anterior, el perro aprende que la espera nunca acaba. Mezcla siempre ausencias cortas entre las largas.

  5. Sigue subiendo hasta media hora, comprobando con la grabación en vez de con la impresión.

    Espera: Que en el vídeo se le vea tumbarse o dormirse en los primeros minutos.

    Premia: El juguete relleno.

    Repeticiones: 1–2 sesiones al día

    Pasa al siguiente cuando: Media hora en el vídeo sin vocalizar, jadear ni dar vueltas.

    Si no sale: Vuelve al último tiempo que sí le salía bien y quédate ahí una semana antes de volver a subir.

  6. Convierte la salida y la llegada en algo sin importancia: sin despedidas, sin fiesta al volver.

    Espera: Que te salude y siga con lo suyo, en vez de recibirte como si volvieras de la guerra.

    Premia: Atención tranquila, pero pasados unos minutos.

    Repeticiones: Siempre

    Pasa al siguiente cuando: Sale a recibirte y a los treinta segundos vuelve a echarse.

    Si no sale: Si salta y no para, no le regañes ni le hables: date la vuelta y espera. Atiéndele cuando tenga las cuatro patas en el suelo.

Cuánto suele tardar

Es una orientación, no un plazo. El ritmo depende de la edad, la salud, la experiencia previa, el entorno y la constancia de las sesiones.

Cómo saber que va bien

Si no funciona

Errores frecuentes

Según la raza

La raza no decide el resultado: influyen más la edad, la salud, la experiencia previa y la constancia. Pero sí cambia lo que conviene preparar. Estas razas llevan peor la soledad, así que necesitan pasos más cortos y más paciencia:

Cuándo ver al veterinario

Cuándo parar por tu cuenta: Si se lesiona intentando escapar, si el problema apareció de repente o si tres semanas de trabajo no cambian nada, para el plan y pide cita. La ansiedad por separación es un diagnóstico veterinario, no una cuestión de constancia: hay casos que necesitan medicación para que el entrenamiento pueda siquiera empezar a funcionar.

¿Cuánto tiempo puede quedarse solo un perro?

Como referencia general, un adulto sano no debería pasar más de cuatro a seis horas seguidas solo, y un cachorro mucho menos: aproximadamente una hora por cada mes de edad, porque tampoco aguanta más sin orinar.

¿Sirve dejarle la tele o música?

Ayuda a tapar ruidos de la calle que le sobresaltan, y eso es real. Pero no le enseña a estar solo. Como apoyo sí; como solución, no.

¿Y si tengo que trabajar fuera todos los días?

Entonces el plan necesita apoyo mientras dura: alguien que lo cuide, una guardería canina o un paseador a media jornada. Dejarle solo más horas de las que tolera hace que el entrenamiento no avance.

¿Los medicamentos son necesarios?

En los casos graves ayudan a bajar la angustia lo suficiente para que el perro pueda aprender. No sustituyen al entrenamiento y los receta un veterinario tras explorar al animal.

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Fuentes

  1. ASPCA — Separation Anxiety
  2. RSPCA — Separation-related behaviour
  3. AVSAB — Postura sobre adiestramiento humanitario (PDF)

Este material sirve para orientarte y no sustituye la consulta con un veterinario, un especialista veterinario en comportamiento o un adiestrador cualificado. Si la conducta cambió de golpe, si hay dolor, miedo intenso o agresión, deja los ejercicios y busca ayuda presencial.