Sardinas
También: sardina en lata
Sí, en agua y sin sal. En aceite o en tomate, no.
Por qué
La sardina es de los alimentos humanos que mejor encajan en la dieta de un perro o un gato. Es pescado graso pequeño, con mucho omega-3 de cadena larga —los que de verdad importan para piel, pelo y articulaciones—, proteína de buena calidad, y calcio y fósforo en sus espinas, que son tan blandas que se comen sin riesgo. Además, al estar en el extremo bajo de la cadena alimentaria, acumula mucho menos mercurio que el atún. La condición es la presentación: en aceite añade una cantidad de grasa que puede desencadenar pancreatitis, y en salsa de tomate lleva sal, azúcar y a veces cebolla.
Desde qué cantidad
Media lata pequeña por semana para un perro mediano; una o dos sardinas para un gato. Es un complemento, no una comida: en exceso desequilibra la ración y aporta demasiada grasa.
Cómo darlo
En lata, en agua y sin sal añadida, escurridas. Las espinas se dejan: son blandas y son la fuente de calcio. Frescas también sirven, siempre cocidas —crudas traen el riesgo de parásitos y de tiaminasa, una enzima que destruye la vitamina B1.