Cómo lograr que tu perro no salte sobre las visitas
Que tu perro salude con las cuatro patas en el suelo. No se consigue castigando el salto, sino haciendo que el salto deje de funcionar y enseñando qué hacer en su lugar.
¿Es para tu caso?
Para cualquier perro que salte al saludar. Con urgencia si en casa entran niños o personas mayores: un perro de veinte kilos que salta puede tirar a alguien, y ahí deja de ser una molestia.
Qué necesitas
- Premios muy ricos, en un bote junto a la puerta
- Una correa, para las primeras visitas reales
- Un tapete o cama a un par de metros de la entrada
- Cómplices: gente dispuesta a entrar y salir varias veces
Paso a paso
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Sin visitas: cada vez que tu perro se acerque y tenga las cuatro patas en el suelo, premia. Sin pedirle nada.
Espera: Se acerca sin saltar.
Premia: Premio a la altura de su hocico, no arriba.
Repeticiones: 20 veces al día, tres días.
Pasa al siguiente cuando: Se acerca y se queda de pie esperando.
Si no sale: Estás dando el premio demasiado alto y eso lo invita a saltar. A la altura de su nariz o más abajo.
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Enséñale a ir a su tapete cuando suena el timbre. Suena, lo guías al tapete, premio ahí.
Espera: Va al tapete al oír el timbre.
Premia: Premio en el tapete, varios seguidos.
Repeticiones: 10 timbrazos al día, una semana.
Pasa al siguiente cuando: El timbre lo manda al tapete solo.
Si no sale: Practica el timbre sin que entre nadie, hasta que deje de significar visita.
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Con un cómplice: entra, y si el perro salta, el cómplice se da la vuelta y sale sin decir nada. Repite.
Espera: Deja de saltar porque no funciona.
Premia: El cómplice saluda y acaricia SOLO con las cuatro patas abajo.
Repeticiones: 10 entradas seguidas por sesión.
Pasa al siguiente cuando: Recibe sin saltar tres de cada cuatro veces.
Si no sale: El cómplice está hablando o mirándolo al entrar. Cero atención mientras salta: ni voz, ni mirada, ni rodilla.
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Repite con correa puesta y pisada, para que no pueda llegar a saltar. La visita se acerca solo cuando él está quieto.
Espera: Espera con las patas abajo.
Premia: La visita lo acaricia: eso es lo que él quería.
Repeticiones: Con cada visita real.
Pasa al siguiente cuando: Se contiene con la correa floja.
Si no sale: No tires de la correa: solo pisa el extremo para limitar el alcance. Tirar añade excitación.
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Generaliza: con gente distinta, en la puerta, en la calle y con niños.
Espera: Saluda con las cuatro patas en cualquier contexto.
Premia: Premio ocasional, para mantener.
Repeticiones: Toda la vida, de vez en cuando.
Pasa al siguiente cuando: Funciona con desconocidos.
Si no sale: Con niños chillando es el examen más difícil: baja la exigencia y usa correa.
Cuánto suele tardar
- Primera semana — Se acerca sin saltar cuando no hay nadie nuevo.
- Segunda o tercera semana — Va al tapete con el timbre.
- Primer o segundo mes — Recibe visitas conocidas sin saltar.
- Dos o tres meses — Funciona también con desconocidos y en la calle.
Es una orientación, no un plazo. El ritmo depende de la edad, la salud, la experiencia previa, el entorno y la constancia de las sesiones.
Cómo saber que va bien
- Saluda con las cuatro patas en el suelo tres de cada cuatro veces
- Va al tapete al oír el timbre
- No hace falta sujetarlo cuando entra alguien
Si no funciona
- Rodillazo, pisarle las patas traseras o gritarle → Ignorar y girarse. Además de que las asociaciones veterinarias de conducta desaconsejan estos métodos, el rodillazo es atención inmediata: para muchos perros funciona como recompensa, y para otros crea miedo a que la gente entre.
- Decirle «¡no!» cada vez → Silencio total mientras salte. Tu voz es exactamente lo que buscaba.
- Permitirlo cuando llegas tú y prohibirlo con las visitas → La misma regla siempre. Un perro no distingue «puedo saltar sobre mamá pero no sobre la abuela».
Errores frecuentes
- Practicar solo con visitas reales → Con cómplices, diez entradas seguidas. Una visita real al mes no enseña nada; diez repeticiones en una tarde sí.
- Pedirle «sienta» mientras está saltando → Enseñar el tapete antes del timbre. Pedir una orden a un perro ya excitado casi nunca funciona, y desgasta la orden.
- Que las visitas lo saluden efusivamente → Pide que entren y lo ignoren un minuto. La entrada tranquila es la mitad del trabajo, y es gratis.
Cuándo ver al veterinario
- Salta y además gruñe o enseña los dientes
- Salta y muerde la ropa o las manos con fuerza
- El salto es tan intenso que tira a la gente
- Empezó de golpe en un perro adulto que no lo hacía
- Salta sobre niños pequeños y no se le puede interrumpir
Cuándo parar por tu cuenta: Si hay gruñido, tensión o mordida, no es un problema de saludo: para y llama a un especialista en conducta con formación acreditada. Y si un perro adulto empieza de pronto con conductas nuevas de excitación, conviene descartar dolor o problema médico antes de entrenar.
¿Cuánto tarda?
Con cómplices y sesiones cortas, unas semanas para visitas conocidas y un par de meses para desconocidos. Lo que más lo alarga es que en casa alguien siga permitiendo el salto.
Es un cachorro y me parece tierno
Ahí está el origen del problema. Lo que se permite a los tres kilos se refuerza, y a los veinticinco ya no es tierno pero sigue aprendido. Si no quieres que lo haga de adulto, no lo premies ahora.
Solo salta cuando llegan niños
Los niños chillan y corren, que es justo lo que dispara la excitación. Con niños se trabaja siempre con correa pisada al principio, y se les enseña a ellos a quedarse quietos y a no gritar.
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Fuentes
Este material sirve para orientarte y no sustituye la consulta con un veterinario, un especialista veterinario en comportamiento o un adiestrador cualificado. Si la conducta cambió de golpe, si hay dolor, miedo intenso o agresión, deja los ejercicios y busca ayuda presencial.